Lección #78: 5 besos que deberías tener


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El beso de despedida

Besa algún día con esa absoluta desesperación y sensación de pérdida. Besa como queriendo detener el tiempo y paralizarlo todo. Besa sabiendo que todo eso ya no será parte de ti una vez que acabes, besa sabiendo que solo podrás besarlo de nuevo entre sueños y en recuerdos, que eso te oprima el corazón y a la vez te dé el empujón que necesitas para seguir adelante. Séllalo todo con un beso porque no hay mejor manera de decir adiós.

El beso que demoró en llegar

Amamos la expectativa, la adrenalina de no estar seguros cómo ni cuándo pero la certeza de que sucederá. Porque lo sabes al mirarlo, porque te sientes acompañar sus labios cuando habla, seguirle de cerca cada movimiento como si los hiciera sobre tu boca, porque cada vez que se tocan la electricidad los quema un poco, los pone alerta y los carga de ansiedad. Ten ese beso que parecía venir anunciándose hace ya demasiado pero que disfrutaste esperándolo, cociéndolo a fuego lento, repasándolo en tu cabeza como si ya lo adivinarás. Siente ese alivio inicial de que esté ahí, de que por fin haya llegado. Salta y déjate caer.

El beso de “te deseo”

Crudo, visceral, combustionado, es un beso que se da con el cuerpo, con los instintos agudizados y la cabeza suspendida. No hay lógica, no hay mejor razón que la manera en como se te acelera el pulso al tenerlo cerca. Es un beso que nunca pide permiso, que siempre es agresivo, directo, frontal. Manos apretándote, espalda contra la pared, ese que parece no dejarte escapatoria ni argumentación. El beso que te devora, que muerde, que toma; que te hace sentir sexi, loca, atrevida, y te deja siempre con ganas de un poco más.

El beso de reconciliación

Algo los separó, algo que en su momento se sintió enorme, intransable y forzó una distancia y un tiempo aparte. Algo quedó a su vez en el aire, algo que te perseguiría como una voz silenciosa y persistente que te mantendría lejos pero nunca lo suficiente como para no poder regresar. Y así un día cualquiera la vida les da un encuentro, y al cruzar miradas sabes que todo aquello que tan meticulosamente encerraste adentro tuyo, empieza a desbocarse. Lo tienes al frente, se acerca, te abraza, lo rechazas, le pides que te suelte, te dice que no quiere hacerlo, te sientes derretir de nuevo, sus ojos te confirman cuanto te ha extrañado y tú ya no tienes fuerzas para seguir alejándolo, ni razones para hacerlo. Ese beso en el que se perdona y se empieza de nuevo.

El beso de “Te amo”

Todo parece juntarse y reunirse ahí, en ese momento, en ese espacio entre tu boca y la de él, que va juntándose hasta desaparecer. Esa sensación de que ya no hay nada que esconder, nada que guardar. Un beso en el que sientes que por fin estás en casa, que siendo este mundo tan grande, tan absurdo, tan impredecible, están los dos ahí, queriéndose como si no hubiera nada más. Ese beso que viene a sanar, a devolverte esa parte tuya que parecías haber malgastado. Ese beso que dice “por fin, te encontré”.

Lección #77: La amiga que quiero ser para ti


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La enfermera

Desde esa gripe que te hace actuar como una baba humana hasta las consecuencias de usar como bajativo al Jäger, desde las migrañas que te ponen más irritable que el Hulk, hasta los duendes pequeños con machetes que atacan tus ovarios… ahí estaré. Haré sopita, compraré aromatizadores, o te llevaré el postre más groseramente chocolatoso relleno del segundo postre más groseramente chocolatoso. Conmigo puedes quejarte, engreírte, dramatizar más de lo debido (mucho más … #YaSufiTampocoTeEstásMuriendo). Cuidaré siempre de ti porque quiero tenerte mucho tiempo a mi lado.

La asesora de modas

Seré siempre la que esté dispuesta a ir a esa tienda escondida en la calle NotengoIdeaDondeFUCKEstamosDiosMíoDileAMisPadresQueLosAmé o en el Mall gigantesco donde tendremos que recordarnos una y otra vez que solo tenemos la belleza de Penélope Cruz, pero no su billetera. Aplaudiré cada uno de los atuendos hermosos que te pruebes y te hagan lucir como la reina que eres.

Pero también seré despiadada contigo. Seré Joan Rivers. Seré una pesadilla Voguesiana. Cuando me preguntes sobre ese vestido demasiado corto, ese color que adoras y que te hace ver como un zapallo con piernas, o cuando hayas intentado por 231ava vez el moño alto y tu frizz te haya recordado porque no deberías, te lo diré. Seré sincera contigo porque confiamos la una en la otra, porque nos hacen reír nuestros desaciertos, porque confío en tu criterio como tú confías en el mío.

La psicóloga

En mi casa (y en mi teléfono) siempre habrá un sofá-cama-diván donde puedas contarme todos tus problemas, donde puedas traer tu maleta emocional y yo te ayude a sacar uno a uno los “ítems” y ponerlos en orden. Por ejemplo ese “polo” que te quedaba chico y te apretaba demasiado #ALaBasura, o ese otro “polerón” tan poco favorecedor y sin gracia #ALaBasura, o peor aún ese que parecía ser de mucha marca, que se tomó el tiempo de convencerte lo bueno que era #miserable y resultó siendo el que se destiñó más rápido #ALaHoguera. Estaré dispuesta a escucharte con un consejo a la mano, no prometo que será  siempre el adecuado, pero sí que vendrá invariablemente del corazón.

La orientadora vocacional

Es que Platón y Aristóteles son calichines al lado de la cantidad de cuestionamientos y existencialismos que nos podemos mandar tú y yo después de un par de margaritas. Quiero estar ahí cuando te baje la crisis vocacional del mes #AuspiciadaPorLasHormonas donde el sueño de ser la millonaria más joven del Perú, entrar en la lista de Forbes antes de los 25, ganar un Grammy y un Oscar, parezca un poco más lejano de lo pensado. Quiero estar ahí para recordarte lo buena que eres en las cosas que haces y la estrella brillante que te acompaña a todo lado.

La sargento

“Mueve tu trasero victimoso y autocomplaciente fuera de la cama, vístete y deja de llorar por ese pelotudo promedio”.

 

“Si vas a comerte ese bowl de KFC pierdes todo derecho a decir estoy gorda esperando que yo lo niegue y te diga que eres regia”.

 

- ¿Quieres llamar a tu ex? Dame su número

- 99321930

- Qué coincidencia!, ese es exactamente el grado de estupidez de lo que me acabas de decir.

 

“Vas a ponerte tu falda negra con blanco, tu blusa, los zapatos negros que adoras, vas a ir a esa entrevista de chamba y les vas a dejar en claro que no contratarte sería el peor error empresarial desde el último lanzamiento de Blackberry”

 

“Porque no, carajo”.

 

“¿No sabes si estás haciendo lo correcto?, yo tampoco, pero la vida, como el sexo, se aprende probando”.

 

La meangirl

Tú sabes que somos dos mujeres maduras, con clase, que han aprendido a lo largo de los años a manejar los problemas con garbo y prestancia. Por eso cuando alguien te haga daño, te aconsejaré ser the bigger person, perdonar, alejarte, tomar el camino diplomático…

 

¿Pero yo? Yo me convertiré en Ashley, mi alter ego gringo y adolescente, que es capitana de las porristas y reina del baile de promoción. Miraré con ojos de hielo a todo quien se le haya ocurrido herirte (a veces hasta mucho después de que tú los hayas perdonado) y asumiré su desaparición absoluta de la faz de la tierra desde el día en que te hagan algo. Secretamente les desearé la aparición de furúnculos en lugares estratégicos. Cumpliré con decirte cosas absolutamente ridículas sobre ellos como “tiene una de las relaciones cabeza-cuello más desproporcionadas que he visto” y te confirmaré que no estás loca, que sí están cada vez más feos.

 

Estaré siempre de tu lado, y te defenderé a capa y espada. Podrá variar en muchas cosas nuestra amistad con el tiempo, pero mi lealtad permanecerá intacta.

 

Tu compañera

Pero por sobre todo, amiga querida, quiero ser tu compañera. Aquella a quien puedes abrazar mientras caminas y esté ahí cuando pierdas el equilibrio #TacosYTequila o la dirección. La que te haga reír con las cosas más absurdas y te ayude a sentir que la carga que llevas no es tan pesada.

Aquella con la que te sientes cómoda de hablar de lo que sea y libre de ser quien eres. La que te conoce los pucheros de hambre, el bailecito de “ya estás borracha”, la voz aguda de cuando alguien realmente te gusta y los ojos de “necesito un abrazo”.

 

Quiero serlo para ti así como tú lo has sido siempre para mí.

Carta a mi futura hija


Hola muñequita. Me encanta ese apodo, “muñequita”, es como siempre me ha dicho tu abuelo a mí. No sé bien cómo lucirás, ni cuando exactamente llegarás a mi vida, puede que seas una sorpresa o vengas después de una extensa planificación, yo que amo el control, pienso que será la segunda, pero la vida tiene sus formas.

Quiero que sepas que desde el momento en que vengas, si decides venir, serás rodeada de amor, mucho amor. Desde el momento que abras los ojos encontrarás cariño y la seguridad de que al cerrarlos, cuidaremos de cerca tus sueños, para que no tengas nunca que renunciar a ellos. Se te dará siempre la libertad de sentirte, actuar, creer como decidas hacerlo, se te impulsará a ir cada vez más arriba, tan arriba como esos sueños quieran llevarte.

Quiero advertirte también, que este mundo es complicado. Que el ser mujer hoy, no siempre trae buenos momentos. Hay personas que se sienten con derecho a tratarte de cierta manera, a disminuirte, que buscan reforzarte la idea de que eres parte del “sexo débil” mediante violencia e intimidación. Hay quienes consideran que tenemos un “sitio”, que aún debe hacerse la distinción entre nosotras y ellos a la hora de hacer leyes, de dar trabajos, de determinar que es lo que está bien y lo que está mal.

Cuando estés aquí podrás crecer tranquila, ir al colegio, jugar todas las tardes. Nadie te forzará a crecer. Nadie elegirá una pareja para ti, ni te obligará a comprometerte con él sin tu consentimiento, nadie endosará tu libertad a alguien más. Nadie interrumpirá tu inocencia, ni tu individualidad en nombre de ninguna cultura o creencia. No saldrás a pelear guerras heredadas, no andarás todo el tiempo cuidándote las espaldas, no serás criada bajo el terror ni la manipulación. Debes siempre recordar esto, por todas aquellas hermosas niñas, que no han gozado de la misma suerte.

Quiero pensar que cuando tu estés acá las cosas habrán cambiado porque hay mujeres peleando por ello, todos los días, para que muñequitas como tú, puedan venir a un mundo que sepa cuidarlas, valorarlas, respetarlas y darles las armas necesarias para ser, todo lo que quieran ser. Pero si vienes mi amor, y todavía no es así, entonces tendrás que defenderte, alzar tu voz, buscar ese cambio. Lo deberás hacer por ti… y por todas.

 

Día de la mujer 08/03/14

Lección #76: ¿Debería llamarlo?


Ahí estás tú, paralizada, observando tu inerte celular y mandándole órdenes telepáticas de que se prenda y haya un mensaje, un llamado, aunque sea un maldito emoticon que venga de parte de él.

Y entonces, la pregunta aparece en tu cabeza ¿Debería llamarlo?

Bueno, para responder esa pregunta, primero debes responder tú a estas preguntas:

¿Tienes una relación con esta persona?

O sea, yo sé que es una pregunta relativa para ti porque claramente es tu enamorado en ese mundo fantasioso donde tu padre biológico en realidad es el rey de un país europeo de nombre indeterminado y pronto heredarás su reino y fortuna.

Pero, en el mundo real, ¿lo es? ¿Hay algo verdadero entre ustedes dos, o tú solo lo llamas para ver si se le ofrece algún nuevo servicio, como empresa de cable?. Y hay bastante ambigüedad en la respuesta a esta pregunta porque tú fácilmente puedes sentir que sí, que claro que tienen algo, tienen VARIAS COSAS sobre todo cuando él está borracho y son las 2am del sábado. Para ayudarte con la aclaración de lo que es una verdadera relación, aquí algunas definiciones:

Lo que es una relación: Se ven seguido, te ha presentado a sus amigos, hacen planes tranquilos y también planes romántico-cachondos. Te sientes en paz, en confianza, feliz al pensar en él.

Lo que no es una relación: Se ven casi nunca, conoces a sus amigos… por Facebook… porque lo stalkeas, todo plan que implique demasiada ropa y distancia entre los dos le parece “tela”, te deja plantada, te ignora cuando está rodeado de otra gente, te pide mantener “perfil bajo”, te dice que no cree en los títulos (menos el de “agarre fácil”, ese te lo ganaste gratuitamente), siempre te habla de hacer planes que nunca se concretan, tiene fotos en todas las discotecas de la ciudad abrazando una chica distinta por vez, te deja esperando por respuestas.

Te sientes angustiada, llena de incertidumbre, con un nudo en el estómago y un tanto estúpida cuando piensas en él.

¿Estás borracha?

Sin juicios hermana, puede que lo estés. Está comprobado que el tequila tiene alrededor de 40% de alcohol y 60% de ganas de llamar a alguien equivocado. Porque ponte a pensar, ¿alguna vez has estado tiesa tomadita y pensado “me muero de ganas de llamar a mi prima segunda”? … ¿not? Sí bueno, entonces toma como una señal que si realmente quieres llamar a alguien, estando bajo los efectos del alcohol, probablemente sea una persona con la que no deberías hablar.

¿Te ha llamado él… en la última semana, mes #algunavezenlavida?

Ok, seamos un poqui sinceras, un poooooqui. Esa excusa de “es que hoy en día ya nadie llama a nadie, todo sucede por wasaaap, ya no me acuerdo donde es el botón de llamar, no sé como comunicarme sin emoticones”, es bullshit. Ahora se tramita más por cualquier otro medio que no sea la conversación hablada, y eso esta mal porque la voz difícilmente engaña. El problema con el BBMwasapfacebokchatsexting es que uno tiene demasiado tiempo para pensar en qué decir, mucha edición y poca sinceridad; en cambio, la voz en vivo, te dice todo.

Eso como primera cosa y como segunda, a la persona interesada en ti le va a encantar hablar contigo, escucharte, hacerte reír, ponerte un poquito nerviosa, sentir ese rush inicial al escuchar las timbradas. Si él no le ve la “gracia” a llamarte, probable y lamentablemente, tampoco te vea la gracia a ti.

¿Te hizo daño?

Recuerdas la última vez que estuviste mal, con una gripe espantosa, sin poder levantarte de la cama y el médico te recomendó que corrieras calata en Canadá mientras tomabas hielos de rocoto?

¿No?

Tal vez tiene que ver con el hecho de que eso sería realmente estúpido de parte de tu doctor, así como sería realmente estúpido que después de que esa viborita encontró la manera de envenenarte, tú decidieras que el antídoto es que te vuelva a morder. Y yo lo entiendo, llega ese momento, cuando uno está sufriendo por alguien, que aparece la “amnesia sentimental”, donde extrañamente no puedes acordarte las cosas negativas que pasaron con esta persona, pero sí, todas las buenas/regulares/notanmalas. Hermana, voy a compartir contigo algo que me enseñó mi resaca de margaritas: que no lo recuerdes, no significa que no pasó.

Hablar con él no te va a dar “paz”, no te va a permitir “cerrar el capítulo”, solo te va a dejar exactamente igual como te sientes ahora + orgullo herido.

Entonces… ¿Cuándo $%$&$% debería llamarlo?
Cuando:

1. Estás buscando tomar la iniciativa: You go girl, es rico eso de invitar un trago, proponer un plan, tomar control del asunto. Si parece un buen tipo y te da la gana de salir de la duda y, no ser siempre la que espera ser rescatada de la torre, entonces llámalo. Lo peor que puede pasar es que no se muestre tan interesado, en cuyo caso te acabas de ahorrar 23123123.2 ∞ minutos esperando a que te conteste el chat.

2. Quieras confrontarlo: Una cosa es que estés en la etapa de la amnesia sentimental y lo llames buscando atención y/o cariño, la otra, que estés dolida pero inapelablemente decidida a mandarlo a rodar. Las mujeres hacemos pocas de estas llamadas, las llamadas de “¿Sabes qué? Fuiste un cretino, me decepcionaste y me hiciste perder el tiempo”. No hablo de un escándalo, de una escena, de una lista de reproches. Hablo de ser dura, no dramática. Porque le tenemos mucho miedo a la confrontación, pero a veces es necesaria, a veces es positivo sacarse de encima las cosas y comunicarle a la otra parte, su responsabilidad en el asunto. Pero, es una de las llamadas más difíciles, porque solo puede hacerse cuando no se está esperando ninguna respuesta en particular.