Soltera Codiciada Manual de la Soltera Codiciada

Déjame ser la Beyoncé de tu playlist

Lección #99: Despedida de Soltera


novia

Yo, María José Osorio, voy a proceder a contraer nupcias con un joven chileno de buen semblante y corazón de oro, el día sábado 19 de Marzo del presente año. Puedo dar fe de que es un buen tipo a pesar de haberme dejado en visto un par de veces mientras afanábamos. Es, además, un tremendo hombre, en el sentido figurativo pero también en el literal, dado que mide 1.90m, por lo que en nuestros acuerdos prenupciales está el que los bebés sean traídos por una cigüeña porque de este cuerpito no van a salir. Quiero dejar constancia, también, de que me pidió casarme con él después de haber visto como me pongo cuando no como, estoy con PMS o estoy teniendo un bad hair day, así que puedo decir con seguridad que entiende los peligros de ser mi esposo.

¿Cómo sé que esta es la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida? Tal vez más que lo que siento, es lo que no siento. En vez de esa voz interna que alguna vez sentí advertirme “él no es”, está la emoción de pensar qué vendrá. No hay ansiedad, no hay incertidumbre, no hay cuentas regresivas, solo la amplitud de un futuro que se extiende ante los dos, como un lindo atardecer de verano.

Y bueno, porque me hace inmensamente feliz.

Pero llegar hasta aquí no ha sido fácil, como comprueban las otras 98 lecciones de este blog. Así que me parece apropiado compartir esta resaca de sabiduría que me deja la soltería, con ustedes, las herederas del trono:

1. Besa más: Besar es rico, es divertido, es adrenalínico. Besa sapos, besa príncipes, besa para tomar la iniciativa, besa para despedirte. A la hora de la hora, siempre vas a arrepentirte más de los besos que no diste que de los que sí.

2. Deja de decir que no vas a encontrar a nadie y vas a morir sola: Mira, no puedo asegurarte al 100% que no va a ser así, sobre todo si sigues siendo un ente quejoso e insoportable. Pero dejar de decirlo por lo menos hace que tus amigos te respondan el teléfono de nuevo y el universo te quite el “mute”.

3. No le tengas miedo a ser confrontacional: Si pienso en mis interacciones con algunos ex amores (ex agarres, ex me pediste mi numero y hace dos días que miro mi celular e invoco a los espíritus chocarreros para que suene) veo con rabia y un poco de tristeza que en muchas ocasiones debí mandarlos derechamente a la mierda. No en mi cabeza, no en la conversación con mi mejor amiga, sino frente a frente. Pero una, que tanto ha escuchado que debe jugar juegos, que debe “mantener el interés”, retrocede ante la idea de ir y decirle un par de verdades a un hombre por el que siente algo. Hazlo, es un relajante natural y ayuda a no llegar a los 27 con gastritis crónica.

4. Deja el sobreanálisis: En serio, desahuévate. “Ay es que me gusta, pero si analizamos estos dos últimos chats vs los dos anteriores que me mandó, está claro que ya dejó de amarme, se hizo mormón y ahora tiene 4 esposas”. BASTA. Todos nos beneficiamos de ser un poco más intuitivos y menos cerebrales cuando se trata del amor; hay que leer menos entre líneas y revolcarse más entre sábanas.

5. No te lo tires si ha sido siquiera ligeramente imbécil contigo: No se porqué nos da por pensar que al huevón se le va a quitar lo huevón con sexo, es como pensar que a la torta se le va a quitar lo engordante con chocolate. Él seguirá siendo el mismo idiota y tú te sentirás peor que nunca.

6. Y ya que estamos en ese tema, te tengo una noticia importante: Los hombres igual van a querer tirar contigo así tú:

– Tengas un par de kilos demás

– Estés con la regla

– No te hayas depilado

Suele bastar con estar desnuda y oler bien, así que no te tortures tanto, no te exijas tanto y enfoca tus energías en disfrutar y pasarla bien.

7. Si usas Tinder, trata de empezar tus conversas con una broma, si la persona la capta es un buen indicio de que podría haber química. Si no la capta y te manda una foto de su pene, es un buen indicio de que es un sociópata y debes bloquearlo.

8. Vuelve a intentarlo: No importa cuan dañado tengas el corazón, vuelve a tirarte a la piscina. Mientras más dejes que el miedo se te aloje adentro, más te costará después bajar la guardia y dejar entrar a alguien. No te permitas a ti misma amurallarte, no creas que estarás más segura así. La dureza, el cinismo, no te traen nada, solo te restan. Elige ser la que se equivoca siempre por encima de la que no lo intenta.

9. Si has tomado jager o tequila, te aconsejaría esperar hasta el día siguiente para comprobar si el pata al que le estás haciendo ojitos desde la barra, está tan rico como tu cerebro adormecido parece indicarte.

10. Aprovecha la soltería: No solo para conocer distintos hombres, si no para conocerte a ti, para redondearte y perfilarte. Es el momento para dedicarle una indiscriminada cantidad de tiempo a todo lo que eres tú, es tiempo de invertir en ti y descubrirte. Suena trillado, suena a ppt que te manda tu vieja, pero es cierto.

Así que me despido de las canchas, haciendo un gol de chilena (quiiii buenaaa). Pero que quede claro que aunque mi DNI diga lo contrario, ustedes saben que “soltera codiciada” jamás fue un estado civil, sino pura actitud.

Casada sí, pero señora jamás.

#SC

 

Lección #98: #NoMeFelicites


A todas las marcas.

Seguro se han apurado en sacar una promoción por el mes de la mujer, una oferta diseñada “solo para ellas”. Probablemente han anunciado orgullosos que quieren celebrarnos dándonos acceso a productos que nos hagan sentir lindas, guapas, queridas, ESPECIALES.  Porque nada grita mejor “eres especial” que un 30% de descuento en manicure y pedicure. Y, no me malinterpreten, soy fiel seguidora de las buenas ofertas pero esta no es una fecha más que haya sido creada para ser comercializada. De hecho, ni siquiera es una celebración para las mujeres, por el contrario, es el recordatorio de que seguimos viviendo en un mundo donde muchas no tienen razones para celebrar.

Pero vamos, tú sabes eso, marca. Tú eres más astuta que las demás. Tú no solo has hecho una frívola promoción o puesto un par de banners rojos que digan “Feliz día mujeres”, tú realmente has profundizado sobre cómo somos y llenado una pizarra con palabras como “atrevida” “luchadora” “multitasker” (esta última, la favorita de todos los departamentos de marketing). Tú no crees en los estereotipos por eso pones mamá junto a trabajadora en la misma frase para que nadie vaya a acusarte de sexista. Tú, que sí entiendes todo, has preparado un anuncio diciéndole a las chicas que pueden ser quienes quieran ser (pero dicho por una supermodelo multimillonaria, claro, porque así es más fácil ser tú misma).

No, no entiendes nada sobre esta fecha, y todo ese display de falso empoderamiento femenino demuestra que no entiendes nada sobre las mujeres tampoco.

Hace un tiempo, cuando trabajaba en publicidad, tuve un cliente que pidió un saludo por el día de la mujer y le devolvimos un post donde, usando elementos coherentes con su marca, hacíamos alusión a que todavía vivíamos en una sociedad “desnivelada”. Por supuesto, rechazaron la propuesta, temerosos de ser demasiado políticos, y estaban en su derecho, pero en la respuesta recuerdo que la encargada, una chica joven, alegaba lo siguiente: “no me parece apropiado hablar de desigualdad porque tal vez eso era en el pasado, pero ahora las cosas ya no son así”.

Mira a tu alrededor, todavía hay países donde mutilan niñas, donde trafican mujeres, donde apedrean esposas infieles, donde queman chicas que rechazan propuestas amorosas. Dile eso a los cientos de adolescentes que son violadas por sus familiares todos los días en este, el país que ocupa el tercer lugar entre los países con mayores violaciones sexuales en el mundo, y el segundo lugar en casos de feminicidios en la región. No me digas que las cosas no son así cuando tú misma sientes miedo de caminar sola por la calle, de tomar cualquier taxi, de terminar demasiado cerca del tipo que no deja de mirarte en el metro. No me digas que las cosas no son así cuando dos amigas no pudieron viajar juntas, en el mejor momento de sus vidas, sin terminar muertas, tiradas como basura en una playa porque dos animales se sintieron con el derecho de disponer de ellas, de sus cuerpos, de sus destinos como les dio la gana.

Por eso, si quieres ser parte de este día, si quieres que tu marca se beneficie de “estar en la conversación”, entonces se parte de la verdadera conversación que debería haber en torno al día de la mujer. ¿Quieres demostrar que te importan las mujeres, que son tan “valiosas” como dice tu publicidad? Entonces publica las respuestas a estas preguntas:

¿Cuántas mujeres hay en puestos de alto mando en tu empresa?

¿Las mujeres ganan lo mismo que los hombres que trabajan en la misma posición?

¿Cuántos meses puede ausentarse una mujer por maternidad?

¿Hay facilidades dentro de la empresa para que una mujer pueda llevar a su hijo si quiere hacerlo?

¿Hay lugares cómodos dónde una mujer puede dar de lactar o sacarse leche?

¿Hay códigos de vestimenta que sean explícitos sobre cuánta piel deben mostrar, qué tan baja o corta debe ser la falda, qué es considerado “apropiado” para una señorita?

¿Tu departamento de RRHH tiene políticas estrictas sobre acoso sexual? Las quejas al respecto son escuchadas y tomadas en serio?

Y hay varias más. ¿Vas a publicar algo de esto? Lo dudo, algo me dice que las respuestas no son tan coloridas como las pancartas que tenías preparadas. Ya sabes que si no tienes nada bueno que decir, no digas nada. Por eso es mejor que te pierdas esta coyuntura, déjala pasar, hasta que realmente la entiendas.

¿Dónde están las verdaderas celebraciones del día de la mujer?

En padres enseñándole a sus hijos a amar y respetar a las mujeres, a no verlas como una presa que hay que cazar, un premio del cual pueden vanagloriarse. En hogares donde las mujeres no le rinden pleitesías especiales a los “hombres de la casa”, donde sus opiniones son valoradas, bienvenidas e incentivadas, donde aprender a ser una dama no es tan importante como aprender a defenderse, a luchar por lo que quieren y a tener una voz propia.

En un centro de trabajo donde las mujeres son apreciadas por su talento, donde no les juega en contra el estar embarazadas o ser solteras, donde ganan lo que merecen y nadie ve en su género, una razón para subvalorarlas.

En una mujer que no se deja idiotizar por un par de promociones y aplausos sin sustancia en este día, que entiende la lucha que hay detrás, que honra a todas las mujeres que hicieron posible que hoy algunas tengamos la posibilidad de votar, de estudiar, de trabajar, de decidir con quién queremos casarnos o si queremos hacerlo siquiera, de manejar nuestro propio dinero y llegar tan alto como tengamos ganas y, al mismo tiempo, que sabemos que nos toca pelear por aquellas que todavía no tienen esas posibilidades.

#NoMeFelicites, respeta mi cuerpo.

#NoMeFelicites, págame lo que merezco.

#NoMeFelicites, déjame tomar mis propias decisiones.

#NoMeFelicites, escucha mis ideas.

#NoMeFelicites, trátame como una igual.

 

Lección #97: El poder de la culpa


culpa

Sientes culpa por no tener el pelo más manejable, la frente sin líneas de expresión, la nariz más pequeña, los ojos más marcados, la boca más carnosa, las pestañas más rizadas, el torso más alargado, las tetas más grandes, el poto más levantado, la cintura más estrecha, el abdomen más plano, los muslos más contorneados, las pantorrillas más definidas, los pies más delicados. Sientes culpa por no estar comiendo menos, por no haber intentado suficientes dietas, planes nutricionales, batidos extraños.

Sientes culpa por decir que empezarás el gimnasio y no lo haces y cuando lo haces y lo dejas, sientes culpa por no ser consecuente con esa meta. Sientes hambre y robas un pedazo de pizza prohibido que una vez terminado, deja atrás el auto reclamo por haber sido débil y la decisión de subalimentarte todos los siguientes días para pagar por ello. No puedes disfrutar la comida porque sí, porque es un placer que no debería conllevar mayor cuestionamiento. No, la comida tiene que ser un premio al buen comportamiento y a su vez, un disparador de culpa tan fuerte que te encarrile de nuevo. Todo para bajar esos rollitos insoportables que se escapan por las orillas del jean y que están tan lejos de la foto de Instagram de la modelo de 18 años que sigues. Todo esto para impresionar a algún hombre al que ni siquiera le importa, un hombre al que tú no le exigirías de vuelta lo mismo.

Sientes culpa por ser demasiado desinhibida. Sientes culpa por la borrachera, el baile pegado, el mensaje calentón, el número de conquistas ascendente, las sábanas trajinadas. Sientes culpa porque te han dicho que así nunca te tomarán en serio, que así no actúan las damas, que nuestras hormonas, nuestra sexualidad, nuestros deseos nos deprecian, nos quitan valor de reventa, nos mosquean. Debes tratarte a ti misma como una reliquia, como una pieza que debe procurar conservarse, mantenerse intacta, impoluta porque así aumentará su valor.

Sientes culpa por no podértela con todo a la vez. Por querer escapar dos semanas a alguna isla desierta donde no tengas que alimentar al bebé a las 3am, ni depilarte entera para sentirte deseable, ni responder emails pasivo agresivos del trabajo. Sientes culpa por no estar casada cuando todos tus amigos lo están, por no ser madre cuando ya estás casada, por no tener una profesión cuando estás criando a los niños o por tenerla y estarlos descuidando. Sientes aún más culpa si no te interesa ni el matrimonio, ni la maternidad; es que al final, una parece estar siempre en falta.

Sientes culpa por tus fracasos amorosos. Te persigue, te asedia la sensación de que fallaste, que si tan solo te permitieran reescribir un par de cosas en la historia, podrías lograr un final feliz. Y el tema no es que no te hayas equivocado (porque sí que nos equivocamos en estos temas), es que la culpa te nubla con facilidad la cabeza, te hace repasarlo todo una y otra vez como si tu paz y tranquilidad emocional dependieran de encontrar el momento en que arruinaste todo y así poder autoflagelarte por ello. Te cuesta ver los errores como aprendizajes, prefieres verlos como razones para reclamarte, para obsesionarte con lo distinto que podría haber sido todo si hubieses omitido u agregado tal cosa. Sientes culpa y eso te amarra a una persona aún cuando el amor ya se ha ido.

La culpa te come por dentro, la culpa no es acción, no es cambio. Todo lo que proviene de la culpa está manchado por la inseguridad y la sensación de no ser suficiente. La culpa te endeuda, te persigue, te inhibe de defenderte o de perdonarte. La culpa nunca trae disfrute, alegría, realización.

Mírala a la cara, reconócela y oblígate a dejarla ir, oblígate a no tomar una sola decisión más que venga alimentada por ella y sé una mujer más libre por eso.

 

11 momentos inolvidables que me ha traído este blog


1. La publicación del primer post y mi total seguridad de que mi único público serían mi madre y dos amigas solo para despertar al día siguiente y ver atónita que el conteo de visitas estaba en 200.

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2. La vez que con dos cinco tragos demás le pregunté a una chica en el baño de Aura si alguna vez había leído Soltera Codiciada y me dijo “Abviaaa es una diosaa” y casi me meo encima de la emoción (por eso y porque faltaban como cuatro chicas para que me tocara).

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3. Cuando gané el premio “Blog más popular” en el 2012 y como era anónimo, mandé a mi hermano a recibirlo lo que hizo que todos pensaran que era él el que escribía el blog y que Soltera Codiciada era un hombre, causando una ola de pánico, llanto y risa (y cuando digo “ola” me refiero a mí y a mi mamá)

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Este es mi hermano, todavía no me perdona

4. La tarde de Julio en que abrí mi inbox de Facebook y tenía un mensaje de Santillana (!) pidiendo conversar conmigo porque estaban interesados en hacer un proyecto editorial a lo que respondí que encantada, no sin antes pasarme una hora en posición fetal con los ojos desorbitados.

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5. La vez en que Radio San Borja me invitó a una entrevista y cuando terminamos, unas chicas me pidieron mi primer autógrafo lo que me hizo sentir como una rockstar (hasta que vi mi letra y me sentí como un mono). 

FAMOUS

6. Esas seis de la mañana en que desperté con ataque de pánico porque era el día en que salía la edición de Ellos y Ellas que revelaba que yo estaba detrás del blog, y estaba en la portada, y parecía estar calata en esa portada, y en ese momento yo estaba en un pueblo perdido donde nadie vendía la revista y tuve que verlo todo en un iPhone con mala señal. Pero me fui tranquilizando cuando empezaron a llegar los comentarios simpáticos de la gente, incluyendo los de un par de amixers que pusieron “eztas wapa amiga”.

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Tenía ropa, lo juro. 

7. La presentación de mi primer libro que también fue la primera vez que pude conocer y abrazar a mucha de la gente linda que sigue y disfruta el blog. Nunca sabré como entramos 500 personas en el patio del Ayahuasca pero fue una noche mágica, loca e inolvidable.

presenta

Hola, tengo cara de cojuda. 

8. La presentación del libro en Trujillo donde me acompañó Renato Cisneros. No es secreto lo fan que fui de su blog (y lo fan que sigo siendo de su pluma). El hecho de que “Busco Novia” hubiese sido una inspiración para “Soltera Codiciada” y él estuviera ahí, le dio a todo una simbología muy bacán.

thatwasbeautiful

9. Cuando hicimos el “Ladies night” con algunas lectoras del blog y terminamos todas chuecas, bailando Beyonce y compartiendo malas experiencias amorosas (o sea un sábado cualquiera).

beyonce

10. Esa notificación al twitter de SC que me puso en contacto con el hombre que pronto será mi esposo y cómo mucho de esa historia loca y bacán terminó convirtiéndose en mi segundo libro: #Click.

click

Basada en hechos reales. 

11. Ese domingo en que compartí aquí la noticia del fallecimiento de mi papá, en el post más difícil que he escrito, y tanta gente hermosa se tomó el tiempo de dejarme muestras de cariño y apoyo, la mayoría sin conocerme y muchos estando lejos, se dieron un momento para mandarme un abrazo virtual… y lo sentí y agradecí con toda el alma. 

Este blog lo cambió todo para mí, no es un repositorio de posts que buscan clics, no es un negocio. Es parte mía y parte también de todos los que lo leen, siguen y comparten. Me emociono siempre que alguien me cuenta que una cosa que yo escribí le afectó de alguna manera positiva. Sepan, que ustedes me han afectado a mí de vuelta, que lo que me han ayudado a construir aquí me ha traído inmensas cuotas de felicidad.

Gracias por estos 4 años codiciados y codiciadas <3

#SC