Soltera Codiciada Manual de la Soltera Codiciada

Déjame ser la Beyoncé de tu playlist

Lección #85: 16 momentos que pasan durante la regla.


1.El momento en que te das cuenta que no estás embarazada.

taylor dancing

2.El momento en que sientes que si no comes toda la comida del mundo, no podrás seguir existiendo.

where's my food bitch

3.El momento en que te das cuenta que estás fantaseando con un enamorado… de chocolate.

tina fey chochalte

4. El momento en que miras un bebé y deseas con toda tu alma tener uno, no, mejor 3 y abrazarlos y apretarles los cachetitos y hablarlesh ashi.

baby apretar

5. El momento en el que piensas:”Mi vientre está vacío, hay miles de bebés por el mundo y ninguno está en mi vientre, en mi desolado y triste vientre”

britney llorando

6. El momento en que tipeas en Google “cachorro ridículamente pequeño abrazando un dedo”.

puppy adorable

7. El momento en que rozas tu boobie con algo y sientes como si te hubieran pasado una lija forrada en púas.

fuck

8. El momento en que sientes que tu cuerpo te odia y se está vengando de ti clavándote agujas en los ovarios.

jen sufriendo

9. Ese momento en que una amiga te dice “ay qué raro, a mi nunca me ha dado dolor de ovarios”.

shut up

10. El momento en que te ataca el existencialismo y estás absolutamente segura que todas las decisiones que has tomado en la vida han sido equivocadas y estás encaminada hacia el fracaso y la desesperanza.

babe decepcionado

11. Ese momento en que el chico del delivery de tu mega stacker doble con extra queso, papas grandes y postre, te pregunta por qué lo miras.

salvadora

12. Ese momento en que te cruzas con un espejo y sientes que necesitas cirugía plástica reconstructiva en todo el cuerpo.

mirror

13. Ese momento en que estás caminando por la calle y te entra la paranoia de que se te pasó.

surprised mouse

14. Ese momento en que alguien te dice “estás con la regla, no?”.

carrie lanzando fuego

15. Ese momento en que el más minúsculo e irrelevante inconveniente te desata una depresión aguda.

zoey crying

        “Me cayó mostaza en el pijamaaaaa”

16. Y ese momento, en que por fin se acaba.

happy

 

 

Lección #84: Cosas que pasan cuando terminas una relación larga


La gente que todavía no lo sabe y te pregunta por él

- Y, ¿cómo está Perencejo?

- Pues vas a tener que preguntárselo tú, porque terminamos.

Silencio incómodo seguido por el infaltable ¿Queé pasooo? con el mismo grado de preocupación que si le hubieses anunciado que te amputaron la pierna.

“¿Quieres saber qué pasó? Bueno, fueron años de intentar sacar adelante algo que claramente no iba hacia ningún lado, enmarcado por una serie de discusiones pasivo agresivas mezcladas con ese pánico que te da el terminar con alguien con quien tienes tanta historia y al mismo tiempo la flojera que te da el tener que desetiquetarte de 231343 fotos y encontrar una decente de perfil que no lo incluya”. 

Esa sería una buena respuesta, pero tú ya sabes que lo correcto es decir un político “simplemente no funcionó” y/o “es para mejor” que hacen que la persona del frente pueda seguir con su vida sin convertirse en tu terapeuta improvisada.

Acostumbrarte a ser una sola

Hay los que no saben y te preguntan por él, y los que sí saben pero tienen comienzos de alzheimer y ganas de verte llorar en público se olvidan.

- Oye, ¿vas a venir con Perencejo a la fiesta? … uy ay… me olvidé amiga, sorry, qué tonta.

Y tú sonríes y lo entiendes, porque todos están acostumbrados a que ustedes sean un ítem, un solo código de barras, un “invito a uno porque ya sé que van a venir los dos”. Lo entiendes porque tú también estás acostumbrada, a ratos te parece raro que no haya nadie en el asiento de al lado, no hayan por lo menos 3 llamadas de “mi amor” en tu listado del celular, ni quien te recoja del trabajo para dar una vuelta o ronque al costado en la noche. Es extraño como después de todo ese tiempo que invertiste en tratar de hacerlo parte de tu mundo, ahora debes desacostumbrarte a la idea de él.

Las reuniones con amigos emparejados

Tú tienes amigos, amigos bacanes, amigos cheeeveeeres, lo único que no te habías dado cuenta en todo este tiempo es que todos ellos, están emparejados. Tu círculo social, en su mayoría, parece una maldita arca de Noé. Así que cuando llega la hora de hacer planes con ellos pues te das el discurso de aliento a lo Natalia Málaga y vas a la reu que te invitaron, repitiéndote a ti misma que tampoco puede ser tan grave, al final del día, lo importante es que la pasas lindo con ellos.

Eso te dura aproximadamente media hora.

A partir del minuto 31, estás consciente de que la conversación va a girar en torno de los que hablan del matri, los que hablan de los bebés, los que hablan de lo que cuchi cuchi hizo el otro día no me lo vas a creer, de los viajes juntos y tú empiezas un apasionado romance con el alcohol. La ternura, los seudónimos adorables, los abracitos para dar calor, las servidas de trago el uno para el otro…  no habías notado lo irritantes que eran todos hasta hoy, porque tú solías ser una de ellos.

El haber olvidado  como “solterear”

La soltería no es como montar bicicleta, dado que te olvidas por completo de como es si pasas mucho tiempo sin hacerlo. A lo que sí se parece, es a APRENDER a montar bicicleta: una caída tras otra, duele como el diablo y sientes que jamás lograrás estabilizarte.

En fin, haber estado fuera de las canchas claramente ha perjudicado tu habilidad para ejercer la soltería. Te encuentras a ti misma mirándote al espejo preocupada por si lo que llevas puesto todavía es considerado atractivo para salir a bailar, y si lo que te has puesto no es una chibola de 19 años, entonces probablemente la respuesta es no.

Llegas a la discoteca, te pides algo de tomar, te das cuenta que vas a tener que irte suave con el alcohol porque con dos más no vas a poder pagar la cuenta de la luz. Bailas con tus amigas, ves a un pata que te parece simpático y que se está acercando…De repente, entras en absoluto pánico.

¿Qué se supone que tienes que hacer ahora? Intentas una sonrisa coqueta…

sonrisa rara

Good one. 

¿Por qué es tan difícil? Mientras lo ves acercarse piensas a qué se dedicará, si tendrá una buena chamba o será otro de esos hombre-proyectos que hay que decirles qué hacer en la vida. Te das cuenta que vas a tener que pasar de nuevo por toda esa etapa en la que los dos fingen que son perfectos, en que tú duermes en camisón y despiertas oliendo a menta,  ¿cuánto se demorarán en llegar a ese momento en que ya se sienten cómodos el uno con el otro, en que por fin son sinceros y puedes decirle que te aburre fatalmente el misionero, no has visto ninguna pela del Señor de los Anillos y te encanta Mocedades?

Cuando te das cuenta, ya está bailando con una de tus amigas. Y es que tienes el síndrome de la soltera reciente, en el que todos los candidatos están medidos con la vara de lo que fue tu relación pasada, con lo bueno y lo malo.

Al final lo complicado está en que tienes que reconectarte contigo, con ese tú sin él. No es fácil encargarse de todo eso que uno tan comodamente puso en manos de alguien más durante un tiempo y aprender a tú ser suficiente para ti. ¿La buena noticia? Ahora sabes más de lo que quieres y lo que buscas y entiendes mejor lo que te hace feliz ¡Salud por eso soltera codiciada!

 

Lección #83: 26 cosas que pasan a los 26


Mañana, 4 de Agosto, es mi cumpleaños y en honor a mis 26 velitas, y olvidando el hecho de que estoy en cuenta regresiva hacia los 30 #RelooojNoMarquesLasHoooras, aquí un conteo con todas aquellas cosas que empiezan a pasar en los “late twenties”:

1. Ya pasó (si es que alguna vez existió) el momento en que es socialmente aceptable lloriquear sobre tus desaciertos amorosos en redes sociales. Sí, sabemos que ese fragmento de canción va para él, sí, esa “reflexión” de status no fue muy indirecta. Estás camino a los 30′s, cómprate un diario.

2. Esas juergas que empiezan el jueves y duran 3 días son una realidad de la que empezarás a despedirte, dado que ahora te emborrachas con un pisco sour y te da sueño a medianoche. Lo único que sí dura 3 días es la resaca.

3. El Facebook se convertirá en este desfile de bebés y fotos de matriquis. Al principio las  envidiarás odiarás, de ahí pasarás por la fase de “me voy a morir sola y me encontrarán frente a mi compu tratando de photoshopearme un vestido de bodas” y de ahí harás paces con el asunto.

4. Entiendes por fin que el cerquillo es como ese ex tóxico: cuando pasas suficiente tiempo sin él, lo empiezas a extrañar, a considerar tenerlo de vuelta, olvidando que te hizo lucir como una idiota.

5. Llegará un punto en que tu plan “radical” del fin de semana, será ver maratón de series, comer pizza y dormir siestas que se asemejen a un coma.

6. Te baja por lo menos una crisis existencial al mes donde dudas absolutamente de todas las decisiones que has tomado en tu vida, desde tu carrera hasta el haber comprado papel higiénico doble hoja.

7. Hacer ejercicio deja de ser una opción, dado que tu cuerpo está pasando de ser un delicioso y firme cheesecake, a un flan. Hablando de cheesecakes, cuando los comes, parecen tomar un atajo directo hacia tus caderas.

8. Te es cada vez más fácil no tomarte a ti misma tan en serio. Si esto todavía te cuesta, intenta usar una batamanta morada en la oficina. Acelerará el proceso.

9. Después de 30 tutoriales de pelo, entiendes que no vas a lograr el “moño relajado” sin que parezca que tienes un nido de pájaros en la cabeza.

10. Ante una posible compra, haces diversos cálculos y equivalencias particulares como “no me puedo comprar este polo, cuesta 4 menús de almuerzo”.

11. Entiendes que no hay amor más grande, que ese que no se espanta al conocer tu pijama de invierno, tu pelo de dos días, tu cara de “me olvidé de desmaquillarme anoche” y tu aliento mañanero #HeIsAKeeper.

12. Te entusiasma más la presencia de comida rica que de alcohol en una reunión.

13. Tu grupo de amigos no es gigante, uno porque los años te han permitido descubrir a las personas que realmente valen la pena y dos, porque te da un huevo de flojera conocer gente nueva.

14. Puedes gastarte tranquilamente lo que te gastabas en ropa, en Casa e Ideas y maravillarte ante un 2 x 1 en edredones.

15. Hay gente que no soportas, hay gente que no te soporta. El mundo sigue.

16. Tu sueldo es como el floro que te meten los patas en la discoteca, como concepto suena súper bien, pero a la hora de la hora, no vale nada.

17. Tu idea de manicure express es pintarte por tercera vez encima del esmalte descascarado.

18. Si estás soltera, los 26 no suenan tan graves. Después de todo siempre dijiste que te casarías a las 28 por lo que te quedan dos años. Pero necesitas un año para organizar la boda y deberías casarte con alguien con quien hayas tenido una relación de por lo menos 1 año, lo que implica que… ya deberías conocer al novio. Todo bien. Tal vez el repartidor del KFC que acabas de pedir sea el hombre de tu vida.

19. La cantidad de cajeras de supermercado que se refieren a ti como “señora” empieza a incrementarse, incentivadas tal vez, por tu insistencia en ir sin maquillaje y con medio pijama a comprar.

20. La pregunta, ¿en qué carajo me gasté 100 soles? empieza a hacerse recurrente.

21. En las juergas jugar “Yo nunca” ya no es una opción, dado que 1) todos tus amigos ya saben todas las perradas que hiciste 2) ahora todos van con pareja y la situación puede ponerse jodidamente incómoda #EsoNoLoHicisteConmigoBastardo

22. No existe tal cosa como “ya lavé toda la ropa sucia”. Siempre habrá más. SIEMPRE.

23. Dices que te encanta Pinterest porque hay atuendos que no podrás comprarte nicagando súper lindos, pero en realidad te pasas 40 minutos viendo fotos de comida.

24. Sientes una gran sensación de alivio cuando tus amigos te llaman a cancelar planes.

25. Tu radar para detectar patanes y hombres que no valen la pena se ha agudizado. Mentí. Sigue igual de malo. Pero por lo menos te ofrecen a cada rato aumentar la línea de crédito de tu tarjeta.

26. Con todos sus pros y contras, igual tienes esa sensación bacán de que lo bueno, está recién comenzando.

 

Pdta: No se olvide de dejar sus saludos cumpleañeros más abajo y de solicitar la dirección donde se estarán recepcionando los regalos.

Gracias

La administración xD.

Lección #82: ¿Por qué las mujeres son tan complicadas?


Te levantas, refunfuñas, apagas el despertador, consideras quedarte en la cama #PostergarAlarmaPostergarAlarmaPostergarAlarma… Te paras, miras al espejo y OMFG no pareces salida de la cama sino de la tele #ElAroModeOn. Odias tus ojeras, tienes un grano en la frente gracias a la cojonuda ironía de que tu piel siga siendo adolescente pero no tu porcentaje de grasa corporal.

Te metes a la ducha y piensas en el trabajo, en que tu jefe te vuelve loca, en la cantidad de buenas ideas que tienes y en los pocos oídos que encuentras. Empiezas a pensar en qué ponerte para ahorrar tiempo. Champú, reacondicionador, exfoliante, crema, tus uñas están terribles, debes hacer cita en la peluquería.

Sales de la ducha, te paras en frente del armario y luces tan desconcertada como integrante de Combate con un libro. Ok, ya sabes lo que quieres usar: polo blanco, jeans oscuros, botas negras “Este polo blanco es manga larga me va a dar calor, mejor el rojo, pero no va bien con este pantalón y si cambio el pantalón ya no puedo usar las botas y ya si no me pongo las botas, esto es una maldita anarquía”. Te empieza a dar frío, se te cae la toalla del pelo. Eliges el atuendo que te pusiste hace dos días y sufres con la idea de que Menganita se va a dar cuenta.

Te miras al espejo, ¿Estás más gorda? Sería injusto, si después de comerte esa pizza, saliste a correr #SalisteACaminarMediaCuadraHastaLaBodegaParaComprarPuchos. Te secas el pelo, lo arreglas para un lado, pruebas con el otro, está fuera de control, te odia, tu pelo te odia y quiere que lo sepas. Lo amarras en una cola, miras el reloj, estás tarde, corres a la cocina, renuncias al desayuno y sales corriendo.

En el camino al trabajo piensas en él ¿Deberías escribirle? Tal vez un “Buenos días”, uno que suene a “Pienso en ti de manera casual, cariñosa, pero no intensa” #MensajesConDecodificador pero sería mejor dejar que él tome la iniciativa, que no sienta que te tiene ahí tampoco (te tiene ahí, allá, en todos lados). La decisión te dura 3 minutos, le escribes igual por el Facebook chat. “Visto”…#GrandísimoHijoDe ¿Le cortaron las manos? ¿Olvidó hablar español? ¡¿Por qué diablos no responde?!

Llegas al trabajo, saludas, Menganita te dice “Ay me encanta como te queda ese look” #LaMuyLoba. Tu bandeja de entrada está repleta, respondes los  correos mientras hablas por teléfono y mientras terminas esa tremenda presentación que has preparado, está impecable y ya tienes listo  “We are the champions” en tu playlist mental para cuando empiecen las felicitaciones. Se la mandas a tu jefe y te responde “RECIBIDO” #HoyDíaEstánTodosMonosilábicosCarajo.

Hablas con uno de tus amigos de la chamba, un poco de simpatía laboral pero sientes el cuchicheo femenino en la espalda y Menganita no demora en advertirte que “son unas odiosas, andan diciendo que te lo agarras para ascender, pero yo sé que no es así reina”. Pruebas usar tus poderes mentales para hacer reventar su cabeza.

Suena tu celular, es tu madre, que cómo estás, que si estás ocupada #ComoSiEsoLaDetuviera que si estás abrigada, que te nota rara – ¿Pasa algo? – Nada mamá – No me contestes así – ¿Así cómo? – Bueno avísame si vienes a almorzar para no cocinar por gusto mira que no me gusta que la comida se quede… – Cuelgas y te abruma la sensación de que todos quieren un pedazo de ti pero tú no estás segura de cuál.  Revisas tu celular, él no ha contestado, el día se hace más pesado.

¿Por qué somos tan complicadas? Porque somos inconformistas, porque nos sobreenredamos y subestimamos, porque tenemos el qué pero no el cómo, porque nos falta paciencia y nos sobra culpa. Porque dejamos entrar al ruido de las expectativas ajenas.

Porque queremos independencia pero compañía, cercanía pero libertad. Porque podemos hacer varias cosas a la vez y podemos cuestionarlas todas al mismo tiempo. Porque si eres bella eres tonta, si eres inteligente eres presumida, si eres exitosa intimidante, si te gusta el sexo y lo demuestras eres una zorra, si no lo haces, una hipócrita.

Que te preocupa tu cuerpo más de lo que debería, que a él le perdonas demasiado y al otro no le das suficientes oportunidades. Que te recriminas muy seguido. Que eres genial preparando discursos sobre qué es lo que quieres hasta que te da un beso y si pues, lo quieres a él.  Que eres moderna, autosuficiente y todavía sonríes cuando alguien te abre la puerta del carro. Que sientes todo el tiempo que debes elegir entre una y otra.

Sí, somos complicadas, un poco por naturaleza otro por voluntad. Pero en ir desatando este nudo es cómo vamos encontrando nuestro lugar en el mundo y joder, sí que es un viaje emocionante.

*Extracto del libro “Soltera Codiciada”