Soltera Codiciada Manual de la Soltera Codiciada

Déjame ser la Beyoncé de tu playlist

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Lección #71 “Diez señales de que estás enamorada”


1. El mundo es un lugar más colorido y feliz:

Empezaste tu día y aunque tres taxistas te gritaron pelotudeces, una combi trató de asesinarte, no sacaste chompa porque “ya es primavera” y ahora te estás repooping de frío, no puedes dejar de sentirte así:

2. Desarrollas cierto interés por cosas que no te gustan pero que les has dado una oportunidad porque a él sí:

Él (mientras mira su iPod): ¿Te gusta el grupo “Devils and skulls with dying puppies on the side”?

Tú: Me parecen… INTERESANTES (traducción: no sabes quien carajo son, tienes miedo de estar invocando al diablo de solo escucharlos y sabes que lo más cerca que has estado de ser rockera fue cuando tu hermano te regalo su polo de ACDC para que lo usaras de pijama en la playa, pero, sorprendentemente, no te suenan tan mal si él está abrazándote en el sillón mientras los escuchas o cantándote el cover con su guitarra acústica…)


3. El tiempo es absolutamente relativo cuando estás con él:“¿Ya te vas? ¡¿Por qué si solo han pasado 10 minutos¡?… ¿¡¿¡Como que 5 HORAS?!?! #WhatKindOfSorceryIsThis… Malditos vórtices de tiempo-espacio ¿por qué no pasará lo mismo en los talleres de capacitación del trabajo?” 

4. Tienes una constante e incurable cara de cojuda: Cada vez que él te habla, o hablas de él, o hablas con él, o alguien lo menciona en una conversación, o hasta cuando alguien menciona su nombre pero en realidad se refería a otra persona, tu expresión facial puede ser fácilmente confundida por una sobredosis de anfetaminas.

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 Cara de ya-ahora-sí-voy-a-dejar-de-sonreir-porque-parezco-una-idiota-carajo-sigo-sonriendo-creo-que-me-quedaré-asi-por-siempre

 

5. Lo extrañas cuando están separados mucho tiempo ( y cuando digo “mucho tiempo” abarca cualquier tiempo a partir de los primeros 20 segundos desde que se separaron)

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6. Te producen unos celos absurdos las cosas más random e insignificantes.

Lo que él te contó:

“Hoy estuvo fuerte la chamba, mi jefa me pidió que me quedara hasta tarde para revisar unos temas, después me fui al gimnasio con mi hermana un rato y ahora estoy cansadísimo”

Lo que tú escuchaste:

“Hoy estuvo fuerte la chamba, mi jefa me pidió que me quedará hasta tarde porque secretamente me tiene ganas la tremenda cougar robacunas Demi Moore wannabe , después me fui al gimnasio con mi hermana, en realidad no fui con mi hermana, sino con otra chica que me gusta mucho más que tú porque usa tops de ejercicio que muestran la barriga y tiene arete en el ombligo y tatuajes y se dobla como pretzel y puede bajar las escaleras en araña como una sexi Linda Blair y ahora ya no tengo tiempo para hablar contigo por todo el sexo loco que tuvimos en los vestidores”

7. Eres incapaz de tener una conversación sobre cualquier tema con una persona sin incluir el nombre de él de una u otra manera:

Amiga: La verdad mi abuelo era una persona maravillosa, lo voy a extrañar…

Tú: Me imagino amiga, pero, ¡¿sabes quién también es maravilloso?!

8. Solo quieres estar con él: Y sí, todos decimos, cuando estamos solteros usualmente, que uno no debe volcarse por completo a una relación, que tiene que dejar tiempo para otras personas, que no debes alejarte de tus amigos pero, la verdad, cuando estás en ese periodo de OH POR DIOS TE AMO TANTO QUE ME SIENTO TODO EL TIEMPO COMO SI HUBIESE COMIDO HONGOS BAÑADOS EN AYAHUASCA, podrías perfectamente quedarte encerrada nada más que con él y un stock de botellas de suero.  Y no es malo, no hay nada de que sentirse culpable, lo importante es ir encontrando el equilibrio pero a la vez, de disfrutar sentirte así, porque es raro, es hermoso y está hecho para ser disfrutado.

9. Verlo feliz y teniendo éxito en algo que le importa te produce esta sensación:

10. Te ves a ti misma vuelta loca por las cosas más simples: Su olor (Oh por dios huele delicioso, no, en serio, es como si lo hubiesen macerado con rosas, testosterona, agua bendita, aroma a Starbucks, pan recién horneado y cabecitas de bebés), esos ruiditos que solo él sabe hacer, su cara de amurrado, las palabras que usa siempre, su risa diplomática, su risa cuando algo le parece realmente gracioso, cómo se le ve el perfil izquierdo, ya ok el derecho también, sus ojos de cachorro cuando tiene sueño, etc, etc.

…. El hecho de que todavía estás sonriendo (cara de cojuda) por todas las cosas que pusiste en la lista anterior.

 

 

 

Lección #70: Durmiendo con el enemigo


Es nuestra lección 70 y sentí que tal vez era hora de traer un poco de perspectiva masculina a este maravilloso, divertido y altamente inestable nido de estrógeno. Para lograr mi cometido pues decidí invitar a un buen representante del sexo opuesto, y uno de mis blogueros favoritos, a quien llamaré sólo S (pidió permanecer en el anonimato) para terminar de una vez por todas con esta batalla de los sexos mediante una sangrienta guerra de …preguntas.

S: MJ, no podía dejar pasar esta oportunidad para preguntarte la cuestión eterna, a la que filósofos, pensadores y artistas han dedicado canciones y lloriqueos…¿por qué las mujeres van juntas al baño?

MJ: Buena pregunta S, hay dos razones importantes 1) alguien tiene que agarrar tu cartera/cuidar la puerta/reencontrarse con amigas de infancia y/o inventar amistades inexistentes para lograr que te metan más adelante en la cola 2) es el lugar donde intercambiamos información relevante sobre el sujeto (s) en cuestión, piropos tranquilizantes #EstásRegiaHuevona y algunas tácticas de dominación mundial.

Dentro del marco de las preguntas histórico relevantes…. ¿Los hombres realmente se obsesionan con “EL TAMAÑO”?

S: Digamos que hay dos tamaños: el tamaño real y el “TAMAÑO”. El tamaño real es simplemente lo que mide la dotación de cada uno, en cambio el “TAMAÑO” está medido en el grado de ruidosidad y autoconfianza con el que uno emite bromas sobre su supuesto megapene.

Para el hombre promedio, es difícil saber a ciencia cierta si el tamaño personal está por sobre o por debajo de la media, por lo que a lo largo de nuestras vidas vamos juntando información, que incluye posibles piropos espontáneos, mentiras de novias bienintencionadas, pornos, estudios sobre tamaños en el mundo y otras yerbas que nos permitan saber si es que nuestro tamaño está o no a nivel de… OK, sí, realmente nos obsesionamos con el tema.

MJ: Jajaja.

S: Pues bien, la siguiente pregunta también ha sido un misterio a lo largo de mi vida: ¿hay algún puto momento de la vida, por fugaz que sea, en el que las mujeres se sientan totalmente conformes con su cuerpo?

MJ: Sí, usualmente llega dado por la combinación de tres vasos de ron, 2 tequilas  y 1 shot de Jäger. Ese momento también es conocido plebeyamente como “Broder esa flaca encima de la barra está on fire”; nada como la mezcla de alcohol con algún reggeaton para hacernos sentir como la hija de Gisele Bündchen con Gisele Bündchen.

Pero asumo que tu pregunta va más a cuando no estamos bajo el efecto de bebidas espirituosas en cuyo caso la respuesta es NO, la que menos puede no sufrir, ni angustiarse demasiado por el tema, pero siempre habrá algo que le gustaría cambiar, las mujeres siempre tenemos un “yo” idealizado contra el que nos comparamos y así nacen los estoy-gorda-parezco-un-bagre-este-polo-me-queda-horrible-mi-cuerpo-es-un-ente-fusiforme.

S: Jajajaja.

MJ: Supongo que nosotras también nos obsesionamos “un poco” con ese tema…

S: Y qué tontera, dado que los hombres, aunque tengamos nuestras preferencias, somos notablemente menos puntillosos que ustedes mismas. Jamás distinguiremos entre un pelo con y sin keratina. ¿A qué va eso? ¿Competencia?

MJ: Claramente no has visto fotos mías con melena a los hombros y 99% de humedad.

S: (PICS OR IT DIDN’T HAPPEN)

MJ: Jajaja. Pero bueno, las mujeres somos absurdamente competitivas las unas con las otras y esto nace de otro problema femenino y es que somos absurdamente maliciosas las unas con las otras. Bullying? Nosotras lo creamos. Siempre está la amiga que cariñosamente te hace notar que te pusiste ese mismo polo hace 2 años o que le encanta tu estilo “despreocupado” (hippie maloliente en girl code) o aquellas que insisten en vestirse como para la primera fila del NY fashion week solo para ver pelas y comer canchita. Sí, las mujeres usualmente nos arreglamos para otras mujeres…

En todo caso, entiendo que no sepan distinguir entre el laceado japonés y americano, pero sí hay características en el look de una chica que deben llamarles la atención más que otros… siento que esa fue mi manera educada de preguntar: ¿Todo se resume en “qué buen escote” o “larga vida a los pantalones de yoga”?

S: En general los hombres somos susceptibles a las cosas “llamativas” porque somos muy visuales, lo cual no necesariamente significa que lo que más nos llama la atención sea necesariamente lo que más nos atrae (si fuese así, la Tigresa del Oriente sería una de las mujeres más deseadas del mundo). Entonces claro, hay chicas que se aferran a la llamatividad (?) de algún rasgo (o prenda, bien lo saben esos pantalones a rayas blancas y negras) para captar la atención masculina, pero eso es definitivamente porque no dominan aquello que se termina robando nuestros deseos: la armonía del conjunto.

Y es que finalmente, cuando una chica nos atrae en serio, al nivel de atontarnos un poquito, nunca podemos identificar realmente qué es lo que nos llamó la atención, porque es un todo: la figura, qué tanto se saca partido, la postura y la actitud corporal (tan tan importante y tan tan desestimada), el estilo, la sonrisa, el pelo… tal vez estoy empezando a verle un poco de sentido a la keratina después de todo.

MJ: #LargaVidaALaKeratina

S: Y bueno, dándole la vuelta al tema, ¿qué tan cierto es eso de que las mujeres van evolucionando sus estereotipos masculinos con los años? Digo, me refiero a eso de que en la adolescencia les parten gustando los carilindos, después los rebeldes tatuados rockeros, después los exitosos tonificados, después Sean Connery, etc.

MJ: Jajaja… bueno, ahora esos estereotipos han tenido una severa mutación: las adolescentes quieren vampiros con escarcha, las jóvenes quieren millonarios sadomasoquistas y las mayores cambiaron el acento inglés por los cuerpos tonificados de larga duración.

Lo cierto es que las mujeres siempre andamos en búsqueda del “ideal”, es un concepto que nos han vendido mucho, y lo gracioso es que este hombre ideal rara vez es correcto, porque no responde a aquello que realmente nos conviene sino a aquello que creemos nos hará felices.

Entonces, cuando nos damos con la realidad, llega la decepción y la etapa de conformidad, donde cualquier ser bípedo que nos dé una cuota decente de cariño nos resulta fascinante. Creo que la única forma de romper este círculo vicioso es empezar a ser sincera con uno misma y con lo que quieres en alguien, que hay que aprender a ver más allá del sixpack de Ryan Gosling … y cuando digo más allá, es más abajo…

S: Y bueno. Convengamos, MJ, en que la persona “ideal” para las mujeres es tan esquiva como el punto G…

MJ: Pero, igual que el punto G, es delicioso cuando por fin la encuentras…

Lección #69 Mitos sobre el sexo


Es la lección 69… y en honor al popular número, pues hablemos de sexo (múltiples risitas cojudas se desataron a la vez). Y es amaaazing la cantidad de tonterías, prejuicios y concepciones equivocadas que uno tiene acerca de este tema. Así que hoy jugaremos a Myth Busters XXX: ¿Cuales son los típicos mitos sobre el sexo?

El mito de la mujer anorgásmica

Es gracioso porque todo el mundo dice que las mujeres no solo debemos tener un orgasmo, sino varios; que sí, puede que el universo nos haya castigado con la regla y la depilación brasilera, pero por lo menos lo compensó con la capacidad de tener mind blowing oh-my-god-estoy-siendo-absorbida-por-un-agujero-negro-de-placer tipo de orgasmo. Sí bueno, lo cierto es que hay una distinción entre “tener la capacidad” y “tenerlos con la facilidad y frecuencia con la que Miley Cyrus saca la lengua”. Así que menudo desconcierto el que nos ataca cuando resulta que no solo es difícil llegar hasta ese punto sino que, para algunas, es algo que simplemente nunca han experimentado. Y como mujer que no se echa la culpa y maltrata psicológicamente por huevadas es hombre, pasas a cuestionarte si es que acaso hay algo malo contigo, si es que a ti te armaron mal en la fábrica y se les olvidó instalarte el orgasm device.

… #PatrañasMujer (#BitchPlease)

La verdad, que usualmente hay ciertos factores que pueden estar jugándote en contra que paso a detallar:

  • La falta de foreplay:  ¿Alguna vez te has resbalado por un tobogán sin agua?, sí bueno, tú me entiendes la metáfora. Entonces, es importante tomarse el tiempo de jugar, de calentarse, de disfrutarse antes de lanzarse al ruedo. Un estudio determinó que las mujeres necesitaban alrededor de 15 minutos de “previos” para tener un sexo más satisfactorio… o sea, dile al joven Meteoro #Meteahora que se tome su tiempo, que cuál es el apuro, que más rico es disfrutar el paisaje.
  • El bombardeo mental: Oye, nosotras quisiéramos tener la opción de “inhabilitar pop-ups” en nuestros cerebros pero a veces es imposible. La cabeza femenina está siempre en mil sitios, y es sorprendente como podemos estar en pleno disfrute cuando de repente , ¡zas!, aparece tu mejor amiga recordándote que no te olvides de llevarle su casaca camino al trabajo y diablos, en el trabajo dejaste tu cargador y ahora te quedarás sin batería y tu madre va a pensar que estás muerta, oh por el amor a Thor ¿¡¿¡¿por qué estás pensando en tu madre?!?!?! #WARNING #EstoNoEsUnSimulacro.  Yeap, somos fáciles de distraer , sobre todo cuando hay algo que nos preocupa, y eso bombardea nuestro camino al orgasmo. A veces es rico que los previos incluyan una buena conversación, donde te desenredes un poco y ayudes a calmar las vocecitas internas.
  • La falta de comunicación: Esta huevada te la dicen siempre: “debes decirle a tu pareja que es lo que quieres, cómo lo quieres, dónde lo quieres y así todo será placer envuelto de arcoiris adornado con polvo de pasión desenfrenada” (?) ….. y bué, lo que pasa es que en la vida real JODER QUE ES DIFICIL SER SINCERA EN EL SEXO. Pienso que esta dificultad tiene que ver con dos cosas: primero con el complejo de Geisha, en la que una siente que debe buscar complacer más que ser complacida porque, como mujer, no debería pues gustarte tanto el sexo ¿no? #sdkasdadja, o tal vez, porque eso te hace sentir más en control y menos vulnerable. Segundo, los hombres cargan sus propios complejos y cojudeces con estos temas, uno de ellos es el andarse siempre midiendo: que si no es el tamaño, es el tiempo, si no es el tiempo, la resistencia y habilidades (del 1 al ahora es una ninfómana gracias a mi, ¿en que estado quedó la “afortunada”?); entonces, claro, una se enreda entera a la hora de tener que decirle que “suave camay, que no estoy hecha de goma” o “esa posición está rica… pero pa’ leerse un libro” porque no quieres que se desmoralice. Dejémonos de tonterías, nosotras debemos estar cómodas con pedir y ellos con el hecho de no siempre saberlo todo.

El mito de la inquebrantable sensualidad

El sexo es sexi, el sexo es una canción de Barry White, un Let’s get it on de Marvin Gaye, es siempre pura sensualidad, cuerpos delineados , lencería, gemiditos coquetos, rasguñones gatúbelos, sudor que hace brillar las impecables pieles tostadas…

Lo es… en las películas.

El sexo no siempre es sexi, puede tener momentos graciosos, incómodos, estresantes, dolorosos: que trataste de hacer un striptease y te enredaste con el polo, que en pleno desarrollo de la trama salen ruidos extraños #GasesNobles, que la expresión de tu cuerpo para decir “lo estoy disfrutando” es una mueca entre “se me está derritiendo la cara y “necesito un exorcismo”, que él tiene más pelo de lo pensado y a ti se te notó el “all you can eat” de makis al sentarte.

El hecho de que el sexo tenga descansos de sensualidad, es bueno, lo hace humano, real, genuino, por eso es bacán cuando hay confianza y cariño porque es más fácil reírse de estas cosas.

El mito de la pureza

Y acá sí me voy a poner radical, disculpando las sensibilidades, porque si hay algo que me molesta nivel golpe en el dedo meñique del pie, es que hayamos sido criadas, cuasi amaestradas por esta sociedad a creer que el sexo daña la pureza, como si el sexo fuera malo, corruptor, contaminante. Entonces muchas crecen y se aferran a la virginidad no por una elección personal, como debería ser, sino por el miedo a ser marcadas, a ya no ser tan puras.

¿En serio? ¿¿¿¿EEEEENNNN SERIOOOO???? Pocas cosas son biológica, psicológicamente más naturales que el sexo. Probablemente el hombre cavernícola salió a cazar solo para alimentarse y tener fuerzas para seguir revolcándose. Y sí, aunque el buen sexo puede ser sucio, súper sucio, reeeecontraaaa sucio #okmeestoydistrayendo, lo es en el buen sentido. Dejémonos de asociarlo con términos negativos que esto solo nos cuesta años de inhibiciones pelotudas y remordimientos absurdos.

No tener sexo es una elección que debes tomar por ti; es muy personal, hazlo porque no te sientes lista, porque no has encontrado a la persona correcta, porque quieres ir a tu ritmo y velocidad y no por culpabilidades impuestas, ni por miedo a que eso te haga menos merecedora de respeto y amor.

El mito del boyscout (siempre listo)

Los hombres tienen una cosita que se les sube y se les baja … ¡ay! se les sube y se les baja, con relativa facilidad. Si sumas eso a que toda publicidad parece reforzar el hecho de que desde los 13 años lo único que quieren los hombres es montarse sobre algo, pues da como resultado la tendencia a pensar que cuando una quiere tener sexo con un hombre, ese hombre no pondrá ninguna resistencia… pues de los creadores de “los chicos también lloran”, llega “los hombres pueden no querer tener sexo y eso no significa que hayan sido poseídos por algún espíritu maligno y asexual”.

Los chicos a veces están estresados, cansados, con la cabeza en otra parte. Eso no implica que te desean menos, que les parezcas menos rica, menos guapa, menos devorable. Entonces en vez de ofenderte y acusarlo de pensar que estás gorda, puedes probar conversar con él, a ver si hay algo que lo tenga estresado, ansioso o preocupado.

El mito de “aguántalos y vencerás”

Si hay una afirmación que nos ha perseguido desde el principio de los tiempos es que la mujer no debe darle “todo” al hombre desde el comienzo porque si no lo espantará, y, déjame decirte que esto lo inventó un padre de familia al ver a su chibola perseguida por una serie de patanes vestidos de reggeatoneros, porque NO ES CIERTO.

Esta idea de que hay que “mantenerles el interés” como si uno fuese un programa de televisión y no una persona, es un concepto bastante dañino y absolutamente agotador. Pongámoslo en fácil para que vaya quedando claro: el hombre que solo está interesado en tirar contigo, desaparecerá después de lograrlo, ya sea en la primera cita o en la décimo sexta. El hombre que está genuinamente interesado en ti, lo estará antes del sexo, durante el sexo y probablemente un poco más después, porque el sexo es un multiplicador del interés y no al revés. Ningún hombre bueno, valioso, termina de tener sexo con una chica que le gusta y dice “asu madre, esta es más fácil que tabla del 1″.

El problemilla, nuevamente, está en tu incapacidad para distinguir un buen tipo de un idiota sin remedio, no en que tan rápido te metas debajo de las sábanas.

***

Así que creced y multiplicaos hijos míos (o mejor aún, “creced y anticonceptivaos”).

Y si resulta que tienes al costado a alguien que adora todo lo que eres, que te llena de besos y no cansa de repetirte lo deliciosa que le resultas, que se toma su tiempo, siempre, como si quisiera saborearte, que valora lo que le entregas y lo que pides a cambio, que te ha visto desnuda de varias formas y te ha encontrado perfecta en todas ellas, pues seguramente todos estos mitos ya habrán desaparecido hace rato.

 

 

Lección #68: Carta a mi yo del pasado


Querida _________ de 15 años,

Quisiera empezar esta carta aclarándote tres temas importantes:

1. La celulitis SÍ llega en algún momento, maldita adolescente consumidora de papas fritas y empanadas que no hace ejercicio porque “nunca engorda”.

2. Los pantalones desteñidos con formas de estrellas y con letras en glitter fueron una moda pasajera que debimos dejar pasar.

3. Justin Timberlake no se casa con Britney… ni contigo.

Bueno sí, mi querido yo quinceañero, ha pasado mucho en estos últimos 10 años, ha sido un periodo de mucho aprendizaje, de errores, revelaciones, cambios… y eso que me refiero solo a mis cortes de pelo ni te digo como fue todo lo demás. Pero, me gustaría hacer un resumen para que sepas que pasó con todas esas cosas que siempre pensaste que ya tendrías sumamente resueltas a los 25:

Sobre el amor:

¿Te acuerdas cuando veías Rebelde Way, perdón, cuando tus amigas veían y tu lo “odiabas” pero igual tenías todos los capítulos grabados en VHS? #PastBitchPlease. Bueno, tú siempre pensaste que ese tipo de amor, bien novelero, lleno de drama, de idas y venidas, lleno de pasión y sufrimiento, era bien bacán #AúnTeEsperoFelipeColombo. Te tengo una buena y una mala noticia: La buena es que vas a tener tu cuota de amores a la mexicana/teenargentinada, la mala… es que they suck.

Es que ahorita no lo ves, porque estás muy chibola, muy llena de energía, muy hipnotizada por la atención masculina y lobotomizada por las princesas Disney. Tienes ese envidiable romanticismo, que de ahí te va a costar tanto mantener intacto, pero mucha cojudez también hermana mía, mucha cojudez. Andas muy apurada por sentirlo todo, por ser más grande.

Si te da más tranquilidad, pues déjame contarte que estos años que vienen traerán a …

  • Aquel al que ames pero que nunca llegará a amarte lo suficiente. Ese te hará llevar el curso de “introducción rápida al dolor intenso”, comprobando así que tener un corazón partido es bastante más hasta las huevas cuando no viene acompañado de la voz de Alejandro Sanz.
  • Aquel que dirás que amas solo porque quieres justificar las ganas de darle vuelta como a enrollado de sushi.
  • Aquel al que, equivocadamente, pensarás que amas porque extrañamente aunque no querrá nada más contigo, igual seguirás intentando probarte que puedes volverlo loco tarde o temprano (se llama encaprichamiento… y no, no se quita con tequila)
  • Aquel que te ame pero que tú nunca llegarás a amar lo suficiente. Ese te inscribirá en el curso “¿Cómo pasar sin querer de chica normal a perra desalmada en 3 simples pasos?”. Y es que tan inesperado como el daño que le hacen a uno, es a veces el que uno provoca de vuelta.
  • Aquel que te amará, que tú amarás…pero serán absolutamente equivocados el uno para el otro. Ah sí, news flash, la parte difícil no está en enamorarse sino en lograr tener una relación buena y duradera con alguien que realmente te haga bien… algo así como la que tienes con Leonardo Di Caprio en tu cabeza, pero en la vida real #PaintMeLikeOneOfYourFrenchGirls.

Entonces disfruta ese minuto en que todo es más light, más tonto, menos life changing… habrán días en que extrañes esa sensación.

Sobre el éxito

No hay nada como hacer lo que te gusta. Ahorita no parece tan importante porque hay que terminar la tarea de física y tratar de encontrar una estación de radio que no ponga ¿Where is the love? (ese problema continuará), pero es MUY importante.

Quiero que sepas que es bueno eso de que nunca renuncies, adentro tuyo, a la idea de llegar a hacer lo que más te gusta hacer porque un día eso encontrará la forma de venir a ti, porque aunque vayas tomando otros caminos, no tan directos a veces, el hecho de que siempre sigas intentando acercarte a lo que más te hace feliz, tiende a materializarlo.

Por otro lado, cálculo en una variable es tan rompe pelotas como suena.

Ya, pero no te voy a dar más spoilers, solo no creas estos cuentitos de comodidad, de que hay que seguir el camino que sigue todo el mundo porque sino estás condenada a vivir una vida tan caótica como introducción de infomercial. Sigue el camino que te haga más sentido a ti y punto.

Sobre la amistad

  • Entenderás que el problema de los amigos de infancia es que te conocieron muy verde, muy sin armar y algunos tenderán a desaparecer cuando sus versiones actualizadas no sean compatibles con las tuyas. Pero otros, los realmente valiosos, simplemente se sentirán felices de haberte podido acompañar a lo largo de todo el camino.
  • Los amigos de la universidad tienen un valor particular, te conocerán en tu peor estado: resaqueado, de boleto, sin dormir 48 horas, mintiendo para zafar de un trabajo, neceando en clases, llorando por el curso que no se pasó y celebrando aquel que vencieron cual batalla espartana. Son los primeros en ver los borradores del profesional que serás y por eso siempre tendrán un lugar especial en tu vida.
  • Y sí, habrá esa amiga que adorarás y que perdonarás más de lo debido. Esa que al final terminarás alejando.
  • Habrá esa otra que llegue de la nada, de la manera más absurda y no vuelva a irse más.
  • Habrá esa que será parte de tu familia, esa por la que tus papás siempre te preguntarán como si fuese su hija, la que todavía odiará al ex que ya superaste, con la que podrás hablar de las cosas más intrascendentes así como de las decisiones más importantes, todo en una misma conversación sin parar. Aquella con la que tendrás ese tipo de amistad buena, saludable, maravillosa, oh-por-dios-te-quiero-tanto-que-me-siento-un-poquito-lesbi.

Sí, mi yo quinceañera, estos 10 años que nos separan a ratos parecen siglos pero de ahí, cuando lo pienso, bien podría haber sido ayer #EsQueSigoSiendoUnaCojuda. En realidad, es bueno que no pueda mandarte de verdad esta carta y que no sepas todo esto, porque sino no estaría acá. Todo lo anterior me trajo aquí, y, la verdad, la estoy pasando increíble.

Suerte con los exámenes bimestrales y el corte en degradé,

 

_____________ del presente.