Soltera Codiciada Manual de la Soltera Codiciada

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Lección #79: 10 atuendos que todas tenemos


El que NO dices que tienes puesto cuando estás chateando calentonamente con alguien

-       y … ¿qué tienes puesto ahorita?

-       Un camisón negro y unas “braguitas” de encaje.

Bitchplease.

Tienes un buso gris al que ya se le soltó la pretina y se te baja, un polo con una frase random en inglés que dejó de quedarte bien en el 2009 y medias con patitos. Redondeas el look con una cola sin gracia y puntitos de pasta dental en la cara.  Pero él no tiene porqué saber eso, él puede seguir imaginando que luces así:

gisele

Lo que dices

pijama

Lo que es

El que te pones cuando vas a algún lugar donde posiblemente esté tu ex

Ese con el que te ves guapa, pero no excesivamente sexi porque tampoco quieres que piense que te preocupaste demasiado (porque CLARAMENTE es el tipo de cosas que analizan los hombres).  Pelo suelto, labios rojos y tal vez alguna prenda que a él le encantaba para redondear el look toma-mierda-mira-lo-que-te-perdiste, que tiende a disminuir su efecto cuando lo adornas con media botella de ron y 3 mensajes a su buzón de voz.

El de la primera cita

Es el atuendo Zooey-Deschanel-soy-linda-y-accesible-pero-igual-quieres-comerme, ese con el que te ves guapa pero también un poquito inocente, un poquito niña buena/colegialadetusfantasías. Ese que no es provocador porque tú eres una dama y de ninguna manera vas a hacer nada con él en la primera cita… a no ser que tomen vino y huela rico en cuyo caso, fuck this shit, solo se vive una vez.

El de “es domingo, tengo resaca, y debo hacer compras porque mi refrigerador solo tiene un pedazo de queso que creo que inicialmente no era bluecheese”

La humanidad te pesa, la cabeza te revienta y tienes ese look Lorde que solo es válido si tienes un Grammy. Tu subsistencia depende de que llegues a alguna tienda y compres comida, Sal de Andrews, Aspirina y una Gatorade.  Si fuese por ti, irías en piyama pero te ataca el miedo de poder encontrarte con alguien conocido por lo que te pones el buso o jean más cercano, la chompa ancha que podría pasar como fashion si nadie se da cuenta del hueco en la manga y lentes oscuros. Hay altas posibilidades de que no te pongas sostén.

El de “tengo una reunión de mujeres donde estará la amiga que siempre se viste espectacular”.

Ahhh, nada como tener una reunión de féminas para desatar nuestra paranoia, más aún, si hay regias de por medio. Sí, esas que siempre parecen salidas de una board de Pinterest o un capítulo de Gossip Girl.

Para ese evento guardamos el atuendo de oro, ese que reúne todas las prendas lindas que solo te costaron dos quiebres emocionales lograr elegir: tacos insanamente altos, leggins de texturas extrañas e incombinables con cualquier otra cosa que no sea la blusa que tienes puesta y algún ítem mega fashion que pasará de moda antes de que termines de pagarlo.

El que dices que es tu atuendo “de estar en casa” cuando viene a visitarte él, pero not really

Es un martes en la noche y él anuncia que te quiere pasar a visitar. Tú sabes que no puedes pimpearte entera, que eso no es real, pero tampoco crees que sea momento de presentarle tu pijama antisexo, así que apelas a los famosos yoga pants, el polito extrañamente pequeño que oops! se le tiende a caer un hombro, una colita alta y un brillito rosado completan el look que lo mantendrá alejado de la cruel realidad por un tiempo más.

El que es todo lo contrario al que te gustaría estar usando cuando vas a una tienda de ropa pituca

One does not simply va a comprar ropa vestida de cualquier manera, es una de las grandes lecciones que nos enseñó Pretty woman. Porque una siempre entra a las tiendas y siente que la vendedora te está juzgando, que ella sabe que tú a veces te pones medias con balerinas en tu casa y que no puedes pagar ese saco de 300 soles que hiciste que te trajera en una talla menos.

Una debería entrar a estos lugares usando un sombrero gigante y fumando un cigarro con boquilla, pero la vida es cruel, y lo más probable es que justo te toque estar ahí el día en el que decidiste ponerte el jean con la mancha de mostaza y la chompa peluda.

El que es limitadamente lindo

Tacos enormes, vestido pegado, pelo con alisado y smokey eyes. Cuando sales de tu casa y te miras por 23241 vez en el espejo, te sientes regia, ganadora, imbatible.

Lamentablemente, unas horas después, estás sentada en la barra con los tacos en la mano, el vestido que insiste en subirse y tú en caerte de la banca por bajártelo, el maquillaje que comienza a adoptar un estilo mapache. Lo único que queda “smokey” es tu pelo, el cual está 50% ondulado, 50% liso y 100% fuera de control.

El de la entrevista de trabajo que te hará lucir bastante más profesional de lo que eres y mucho menos aterrada de lo que estás

La falda tubo, la blusa blanca, el saquito entallado, los tacos negros. Una colita alta para no lucir tan intimidante con las chicas, y un poco de labial rojo para la inofensiva sonrisa coqueta con los hombres. Sí, ese atuendo que te hace olvidar que estás en tus veintes, y no estás segura de que quieres hacer con tu vida, y que tienes dos canastas llenas de ropa sucia esperándote en casa y que puede que te hayas pedido un 2×1 de pizza ayer y vivas sola.

El que siempre “funciona”

Todas tenemos uno, a veces es solo una prenda otras un atuendo completo pero hay ese look que es un reverendo ÉXITO.

No sabes bien porqué, pero siempre que lo llevas puesto, parecieras convertirte en un gran pote de Nutella para el mundo. Todos quieren algo contigo, te encuentran guapa, te echan miradas coquetonas, te atienden rápido en las barras, te odian las mujeres. No lo usas siempre porque un gran poder conlleva una gran responsabilidad, pero cuando lo haces, sonríes mientras te lo pones pensando “uy…me voy a portar mal hoy día”

 

 

Lección #78: 5 besos que deberías tener


El beso de despedida

Besa algún día con esa absoluta desesperación y sensación de pérdida. Besa como queriendo detener el tiempo y paralizarlo todo. Besa sabiendo que todo eso ya no será parte de ti una vez que acabes, besa sabiendo que solo podrás besarlo de nuevo entre sueños y en recuerdos, que eso te oprima el corazón y a la vez te dé el empujón que necesitas para seguir adelante. Séllalo todo con un beso porque no hay mejor manera de decir adiós.

El beso que demoró en llegar

Amamos la expectativa, la adrenalina de no estar seguros cómo ni cuándo pero la certeza de que sucederá. Porque lo sabes al mirarlo, porque te sientes acompañar sus labios cuando habla, seguirle de cerca cada movimiento como si los hiciera sobre tu boca, porque cada vez que se tocan la electricidad los quema un poco, los pone alerta y los carga de ansiedad. Ten ese beso que parecía venir anunciándose hace ya demasiado pero que disfrutaste esperándolo, cociéndolo a fuego lento, repasándolo en tu cabeza como si ya lo adivinarás. Siente ese alivio inicial de que esté ahí, de que por fin haya llegado. Salta y déjate caer.

El beso de “te deseo”

Crudo, visceral, combustionado, es un beso que se da con el cuerpo, con los instintos agudizados y la cabeza suspendida. No hay lógica, no hay mejor razón que la manera en como se te acelera el pulso al tenerlo cerca. Es un beso que nunca pide permiso, que siempre es agresivo, directo, frontal. Manos apretándote, espalda contra la pared, ese que parece no dejarte escapatoria ni argumentación. El beso que te devora, que muerde, que toma; que te hace sentir sexi, loca, atrevida, y te deja siempre con ganas de un poco más.

El beso de reconciliación

Algo los separó, algo que en su momento se sintió enorme, intransable y forzó una distancia y un tiempo aparte. Algo quedó a su vez en el aire, algo que te perseguiría como una voz silenciosa y persistente que te mantendría lejos pero nunca lo suficiente como para no poder regresar. Y así un día cualquiera la vida les da un encuentro, y al cruzar miradas sabes que todo aquello que tan meticulosamente encerraste adentro tuyo, empieza a desbocarse. Lo tienes al frente, se acerca, te abraza, lo rechazas, le pides que te suelte, te dice que no quiere hacerlo, te sientes derretir de nuevo, sus ojos te confirman cuanto te ha extrañado y tú ya no tienes fuerzas para seguir alejándolo, ni razones para hacerlo. Ese beso en el que se perdona y se empieza de nuevo.

El beso de “Te amo”

Todo parece juntarse y reunirse ahí, en ese momento, en ese espacio entre tu boca y la de él, que va juntándose hasta desaparecer. Esa sensación de que ya no hay nada que esconder, nada que guardar. Un beso en el que sientes que por fin estás en casa, que siendo este mundo tan grande, tan absurdo, tan impredecible, están los dos ahí, queriéndose como si no hubiera nada más. Ese beso que viene a sanar, a devolverte esa parte tuya que parecías haber malgastado. Ese beso que dice “por fin, te encontré”.

Lección #77: La amiga que quiero ser para ti


La enfermera

Desde esa gripe que te hace actuar como una baba humana hasta las consecuencias de usar como bajativo al Jäger, desde las migrañas que te ponen más irritable que el Hulk, hasta los duendes pequeños con machetes que atacan tus ovarios… ahí estaré. Haré sopita, compraré aromatizadores, o te llevaré el postre más groseramente chocolatoso relleno del segundo postre más groseramente chocolatoso. Conmigo puedes quejarte, engreírte, dramatizar más de lo debido (mucho más … #YaSufiTampocoTeEstásMuriendo). Cuidaré siempre de ti porque quiero tenerte mucho tiempo a mi lado.

La asesora de modas

Seré siempre la que esté dispuesta a ir a esa tienda escondida en la calle NotengoIdeaDondeFUCKEstamosDiosMíoDileAMisPadresQueLosAmé o en el Mall gigantesco donde tendremos que recordarnos una y otra vez que solo tenemos la belleza de Penélope Cruz, pero no su billetera. Aplaudiré cada uno de los atuendos hermosos que te pruebes y te hagan lucir como la reina que eres.

Pero también seré despiadada contigo. Seré Joan Rivers. Seré una pesadilla Voguesiana. Cuando me preguntes sobre ese vestido demasiado corto, ese color que adoras y que te hace ver como un zapallo con piernas, o cuando hayas intentado por 231ava vez el moño alto y tu frizz te haya recordado porque no deberías, te lo diré. Seré sincera contigo porque confiamos la una en la otra, porque nos hacen reír nuestros desaciertos, porque confío en tu criterio como tú confías en el mío.

La psicóloga

En mi casa (y en mi teléfono) siempre habrá un sofá-cama-diván donde puedas contarme todos tus problemas, donde puedas traer tu maleta emocional y yo te ayude a sacar uno a uno los “ítems” y ponerlos en orden. Por ejemplo ese “polo” que te quedaba chico y te apretaba demasiado #ALaBasura, o ese otro “polerón” tan poco favorecedor y sin gracia #ALaBasura, o peor aún ese que parecía ser de mucha marca, que se tomó el tiempo de convencerte lo bueno que era #miserable y resultó siendo el que se destiñó más rápido #ALaHoguera. Estaré dispuesta a escucharte con un consejo a la mano, no prometo que será  siempre el adecuado, pero sí que vendrá invariablemente del corazón.

La orientadora vocacional

Es que Platón y Aristóteles son calichines al lado de la cantidad de cuestionamientos y existencialismos que nos podemos mandar tú y yo después de un par de margaritas. Quiero estar ahí cuando te baje la crisis vocacional del mes #AuspiciadaPorLasHormonas donde el sueño de ser la millonaria más joven del Perú, entrar en la lista de Forbes antes de los 25, ganar un Grammy y un Oscar, parezca un poco más lejano de lo pensado. Quiero estar ahí para recordarte lo buena que eres en las cosas que haces y la estrella brillante que te acompaña a todo lado.

La sargento

“Mueve tu trasero victimoso y autocomplaciente fuera de la cama, vístete y deja de llorar por ese pelotudo promedio”.

 

“Si vas a comerte ese bowl de KFC pierdes todo derecho a decir estoy gorda esperando que yo lo niegue y te diga que eres regia”.

 

- ¿Quieres llamar a tu ex? Dame su número

- 99321930

- Qué coincidencia!, ese es exactamente el grado de estupidez de lo que me acabas de decir.

 

“Vas a ponerte tu falda negra con blanco, tu blusa, los zapatos negros que adoras, vas a ir a esa entrevista de chamba y les vas a dejar en claro que no contratarte sería el peor error empresarial desde el último lanzamiento de Blackberry”

 

“Porque no, carajo”.

 

“¿No sabes si estás haciendo lo correcto?, yo tampoco, pero la vida, como el sexo, se aprende probando”.

 

La meangirl

Tú sabes que somos dos mujeres maduras, con clase, que han aprendido a lo largo de los años a manejar los problemas con garbo y prestancia. Por eso cuando alguien te haga daño, te aconsejaré ser the bigger person, perdonar, alejarte, tomar el camino diplomático…

 

¿Pero yo? Yo me convertiré en Ashley, mi alter ego gringo y adolescente, que es capitana de las porristas y reina del baile de promoción. Miraré con ojos de hielo a todo quien se le haya ocurrido herirte (a veces hasta mucho después de que tú los hayas perdonado) y asumiré su desaparición absoluta de la faz de la tierra desde el día en que te hagan algo. Secretamente les desearé la aparición de furúnculos en lugares estratégicos. Cumpliré con decirte cosas absolutamente ridículas sobre ellos como “tiene una de las relaciones cabeza-cuello más desproporcionadas que he visto” y te confirmaré que no estás loca, que sí están cada vez más feos.

 

Estaré siempre de tu lado, y te defenderé a capa y espada. Podrá variar en muchas cosas nuestra amistad con el tiempo, pero mi lealtad permanecerá intacta.

 

Tu compañera

Pero por sobre todo, amiga querida, quiero ser tu compañera. Aquella a quien puedes abrazar mientras caminas y esté ahí cuando pierdas el equilibrio #TacosYTequila o la dirección. La que te haga reír con las cosas más absurdas y te ayude a sentir que la carga que llevas no es tan pesada.

Aquella con la que te sientes cómoda de hablar de lo que sea y libre de ser quien eres. La que te conoce los pucheros de hambre, el bailecito de “ya estás borracha”, la voz aguda de cuando alguien realmente te gusta y los ojos de “necesito un abrazo”.

 

Quiero serlo para ti así como tú lo has sido siempre para mí.

Carta a mi futura hija


Hola muñequita. Me encanta ese apodo, “muñequita”, es como siempre me ha dicho tu abuelo a mí. No sé bien cómo lucirás, ni cuando exactamente llegarás a mi vida, puede que seas una sorpresa o vengas después de una extensa planificación, yo que amo el control, pienso que será la segunda, pero la vida tiene sus formas.

Quiero que sepas que desde el momento en que vengas, si decides venir, serás rodeada de amor, mucho amor. Desde el momento que abras los ojos encontrarás cariño y la seguridad de que al cerrarlos, cuidaremos de cerca tus sueños, para que no tengas nunca que renunciar a ellos. Se te dará siempre la libertad de sentirte, actuar, creer como decidas hacerlo, se te impulsará a ir cada vez más arriba, tan arriba como esos sueños quieran llevarte.

Quiero advertirte también, que este mundo es complicado. Que el ser mujer hoy, no siempre trae buenos momentos. Hay personas que se sienten con derecho a tratarte de cierta manera, a disminuirte, que buscan reforzarte la idea de que eres parte del “sexo débil” mediante violencia e intimidación. Hay quienes consideran que tenemos un “sitio”, que aún debe hacerse la distinción entre nosotras y ellos a la hora de hacer leyes, de dar trabajos, de determinar que es lo que está bien y lo que está mal.

Cuando estés aquí podrás crecer tranquila, ir al colegio, jugar todas las tardes. Nadie te forzará a crecer. Nadie elegirá una pareja para ti, ni te obligará a comprometerte con él sin tu consentimiento, nadie endosará tu libertad a alguien más. Nadie interrumpirá tu inocencia, ni tu individualidad en nombre de ninguna cultura o creencia. No saldrás a pelear guerras heredadas, no andarás todo el tiempo cuidándote las espaldas, no serás criada bajo el terror ni la manipulación. Debes siempre recordar esto, por todas aquellas hermosas niñas, que no han gozado de la misma suerte.

Quiero pensar que cuando tu estés acá las cosas habrán cambiado porque hay mujeres peleando por ello, todos los días, para que muñequitas como tú, puedan venir a un mundo que sepa cuidarlas, valorarlas, respetarlas y darles las armas necesarias para ser, todo lo que quieran ser. Pero si vienes mi amor, y todavía no es así, entonces tendrás que defenderte, alzar tu voz, buscar ese cambio. Lo deberás hacer por ti… y por todas.

 

Día de la mujer 08/03/14