Soltera Codiciada Manual de la Soltera Codiciada

Déjame ser la Beyoncé de tu playlist

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Lección #72 Amor a distancia


Un celebrado pensador griego #not alguna vez dijo: Las relaciones a distancia son como cuidarse con el método del ritmo, hay que ser bien idiota para hacerlo y sólo le funciona a un par de suertudos.

Aún así, me declaro culpable del crimen, ya que el tema lo he vivido en carne propia y por eso cuando me preguntan ¿Qué opinas de las relaciones a distancia, funcionan o no? Pienso “Bitch ¿Me has visto cara de Oráculo?” y a la vez, recuerdo los retos que yo considero, son los más importantes dentro de esa situación amorosa:

El desgaste de las despedidas

Y llegó la hora de separarse y tú has decidido manejar el tema con tranquilidad, ver “the bigger picture”, recordar lo afortunada que eres por tener a esta persona, aunque sea en cuotas bimestrales. No hay necesidad de exagerar, no es tan grave, realmente pensaste que iba a ser mucho más doloroso…

“Pasajeros de Lan vuelo 9312….”

- Ese es mi vuelo – dice él

- NO TE VAYAS TODAVÍAAAAAA #QueBuenoQueEstásGuardandoLaCompostura

- 2 minutos más que ya está entrando todo el mundo a la sala de embarque

- Ya te quieres ir verdad… ¿Te aburriste de mi? #VaSuperBienLoDeNoExagerar

- No bebé, sólo no quiero perder el vuelo

- Ok osito (¡¿osito?! #EstrógenoFueraDeControl), llámame antes de despegar… no, eso es tonto… llámame del avión (¿?)

- ¿Y si se cae?

- Llámame después de ponerte la máscara de oxigeno #OAntesDeQueEmitasLaOrdenDeRestricción

- Ay tontita, nos vemos pronto, te amo… chau

Y te pones a llorar, no sabes bien si por el hecho de que se fue o porque no puedes dejar de cantar “kilómetros” de Sin Bandera en tu cabeza.

El amor no está hecho para constantes despedidas, es como el irritante redondito en los videos de Youtube, simplemente es una pausa indebida cuando estás en lo mejor #EnamoramientoPrecoz.

El amor a tu alrededor

Estoy en el dilema de si es más difícil estar rodeado de parejas cariñositas estando soltero o estando en una relación a distancia, porque si la primera es comer delante de los pobres, la segunda es comer delante de los que mueren de hambre y su delivery no llega nunca.

Y la escena es un poco así: él, ella, él, ella, él, ella, tú y tu cel. De repente se acerca Perenseja y te cuenta que está peleada con Menganito porque se siente sofocada, se ven demasiado y necesita su propio espacio. Puchis qué tal problema, horrible ser tú, eso de que tu novio te engría y puedas verlo y besarlo cuando quieras… ¿Qué otros problemas tienes? ¿Tus anillos de brillantes son muy pesados? – consideras decirle pero en vez le contestas que eso es lo lindo de una relación a distancia: que conservas intacta tu independencia #SinMencionarTodasLasOtrasCosasQueTienesIntactas.

La presión de los reencuentros

Por fin lo vas a ver, ha pasado tanto tiempo que sientes que tu corazón ha entrado en modo hibernación #MuévemeElMouse. Pero ya van a estar cerca y todo estará bien de nuevo.

Te gastas un sueldo en una sesión de depilación que bien podría ser considerada deforestación, te haces manicure, pedicure, corte de pelo, rizado de pestañas, reacondicionamiento porque estás segura que a estas alturas ya ha tenido suficiente de tu belleza interna. Piensas en todo los planes que pueden hacer juntos y como van a vivir esos días increíbles que se ven en las películas cuando empieza cualquier canción de Norah Jones. Irás a buscarlo, sus miradas se encontraran, correrás hacia él y te levantará en un abrazo largo y emotivo que el público celebrará en un slow applause.

Pero la realidad, siempre tan sacoehuevas, determina que en el camino al aeropuerto se te corran dos uñas, el tráfico esté insoportable y el sol haga que se te empiece a chorrear el rímel. Llegas por fin, te paras un poco alterada a esperarlo y cuando sale, sonríes, el hace el ademan de abrazarte, se le cae la maleta y alguna señora los atropella con un carro tan repleto de equipaje que parece el bagaje emocional de tu ex.

Se suben a tu auto, tú reniegas por el taxista que se te cruza sin señalizar, él te pide que te relajes, tú le explicas que decir “relájate” a una mujer es como tirarle cera a una fogata, y en menos de lo que Britney Spears se divorcia ya están peleando, probando que la tensión, la expectativa, la ansiedad de comprimir #ZIPModeOn toda su relación en un par de días puede jugar en contra.

Luchar contra las bajas de temperatura

De repente el pico romántico de los primeros meses empieza a normalizarse y ven el comienzo de la temida rutina – Necesitamos ponerle un poco de picante a las cosas, eso es todo – piensas – ¿Qué tal un poco de sexo telefónico? Vamos, no puede ser tan difícil, es una mera descripción de algo que ya conocen – sigues.

Y ahí estás tú, celular en mano, poniendo tu voz de parezco con gripe sensual mientras él te pregunta qué tienes puesto…

Mmm… ¿QUÉ TIENES PUESTO?: Un pijama de polar, lentes y una cola desarmada (Look Otoño-Invierno-Nomebañotodoslosdíasporquehaceunfríodelcarajo), pero te inventas que tienes algún camisón o prenda mínima, y que hace un calor casi caribeño en tu cuarto #SiMueroDeHipotermiaDigánleARyanGosslingQueLoBuscaréEnElCielo.

Viene entonces, la incómoda pregunta ¿QUÉ ME QUIERES HACER? y eres atacada por una súbita intimidación pero haces el intento de describir alguna escena sensual que deriva en un relato tipo:

-Te toco ahí

- ¿Ahí donde?

- Ahí pues -

- ¿Ahí ahí o no tan ahí ahí? #FuckThisShit -

Entonces llegas a la conclusión de que tal vez el problema es que no pueden verse y no encaja mucho contigo la onda de las “mil y una noches” por lo que decides intentar con el Skype. Te maquillas como si fueras a salir, te pones polo escotado, bajas la luz un poquito y te conectas – Qué guapa estás

- ¿Si? acabo de despertarme #YaOk

- Te queda lindo ese polo – te dice sonriendo

- Espera a que veas lo que hay debajo – respondes y te felicitas internamente por el aire misterioso.

De pie, respiras hondo, tratas de no sentirte tan Paris Hilton y empiezas a hacer un sensual #TorpeAsHell striptease. A la mitad te das cuenta que las imágenes están colgadas, tú quedaste congelada mientras peleabas por sacarte el polo y él se quedó en un ángulo en el que pareciera que su cara se estuviese derritiendo #DalíStyle.

Los celos ridículos

En general, en todas las parejas, los celos tienden a desencadenar escenas increíblemente absurdas, pero a distancia, el tema alcanza niveles insospechados:

- Gorda ¿Qué vas hacer hoy día?

- Salir con Rodri a tomar un café

- Rodri… ¿Así le dicen? ¿Es cabro o qué? #MadurezNivelDientesDeLeche

- Ay amor, que jodido

- ¿A dónde van?

- A su casa, está con gripe y quedé en visitarlo

- Para jugar al doctor seguro #PoderDeductivoDeUnPeriódicoAmarillista

- Que exagerado, Rodrigo es mi amigo que… ¿No confías en mí?

- No confío en él

Oh no u didn’t… ¿¡Que charangos significa eso?! ¡Ni siquiera tiene sentido! A no ser que tu amigo sea un ex convicto por violación, mida 2 metros y se llame Butch es poco probable que te vaya a forzar a hacer algo que tú no quieras hacer, así que si le pica que estés con él, es porque tampoco confía en ti. Pero ahí viene a tallar, a veces, la distancia y sus estragos. El no poder estar cerca y evaluar uno mismo la situación, crea inseguridades que probablemente ni siquiera son reales. Se requiere de bastante madurez y objetividad para no dejar que estas cosas tomen proporciones inadecuadas.

Todo lo dicho parece indicar que no soy fiel creyente de las relaciones a distancia… pero ese no es el caso. Me parece una locura, un esfuerzo sobrehumano, una triatlón que incluye correr sobre vidrios rotos, nadar con tiburones y cruzar el Niágara en bicicleta #TranquiloBobbyTranquilo, pero el amor al final, es un poco así siempre, y las relaciones a distancia son como empezar el juego de frente en el nivel más avanzado de dificultad. Por eso, aquellas relaciones que sobreviven, son prueba de que, cuando se trata de la persona correcta, nunca será tan difícil el tenerla lejos como el pensar en no tenerla del todo.

 

Extraído del libro “Soltera Codiciada”

Lección #71 “Diez señales de que estás enamorada”


1. El mundo es un lugar más colorido y feliz:

Empezaste tu día y aunque tres taxistas te gritaron pelotudeces, una combi trató de asesinarte, no sacaste chompa porque “ya es primavera” y ahora te estás repooping de frío, no puedes dejar de sentirte así:

2. Desarrollas cierto interés por cosas que no te gustan pero que les has dado una oportunidad porque a él sí:

Él (mientras mira su iPod): ¿Te gusta el grupo “Devils and skulls with dying puppies on the side”?

Tú: Me parecen… INTERESANTES (traducción: no sabes quien carajo son, tienes miedo de estar invocando al diablo de solo escucharlos y sabes que lo más cerca que has estado de ser rockera fue cuando tu hermano te regalo su polo de ACDC para que lo usaras de pijama en la playa, pero, sorprendentemente, no te suenan tan mal si él está abrazándote en el sillón mientras los escuchas o cantándote el cover con su guitarra acústica…)


3. El tiempo es absolutamente relativo cuando estás con él:“¿Ya te vas? ¡¿Por qué si solo han pasado 10 minutos¡?… ¿¡¿¡Como que 5 HORAS?!?! #WhatKindOfSorceryIsThis… Malditos vórtices de tiempo-espacio ¿por qué no pasará lo mismo en los talleres de capacitación del trabajo?” 

4. Tienes una constante e incurable cara de cojuda: Cada vez que él te habla, o hablas de él, o hablas con él, o alguien lo menciona en una conversación, o hasta cuando alguien menciona su nombre pero en realidad se refería a otra persona, tu expresión facial puede ser fácilmente confundida por una sobredosis de anfetaminas.

inlove

 Cara de ya-ahora-sí-voy-a-dejar-de-sonreir-porque-parezco-una-idiota-carajo-sigo-sonriendo-creo-que-me-quedaré-asi-por-siempre

 

5. Lo extrañas cuando están separados mucho tiempo ( y cuando digo “mucho tiempo” abarca cualquier tiempo a partir de los primeros 20 segundos desde que se separaron)

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6. Te producen unos celos absurdos las cosas más random e insignificantes.

Lo que él te contó:

“Hoy estuvo fuerte la chamba, mi jefa me pidió que me quedara hasta tarde para revisar unos temas, después me fui al gimnasio con mi hermana un rato y ahora estoy cansadísimo”

Lo que tú escuchaste:

“Hoy estuvo fuerte la chamba, mi jefa me pidió que me quedará hasta tarde porque secretamente me tiene ganas la tremenda cougar robacunas Demi Moore wannabe , después me fui al gimnasio con mi hermana, en realidad no fui con mi hermana, sino con otra chica que me gusta mucho más que tú porque usa tops de ejercicio que muestran la barriga y tiene arete en el ombligo y tatuajes y se dobla como pretzel y puede bajar las escaleras en araña como una sexi Linda Blair y ahora ya no tengo tiempo para hablar contigo por todo el sexo loco que tuvimos en los vestidores”

7. Eres incapaz de tener una conversación sobre cualquier tema con una persona sin incluir el nombre de él de una u otra manera:

Amiga: La verdad mi abuelo era una persona maravillosa, lo voy a extrañar…

Tú: Me imagino amiga, pero, ¡¿sabes quién también es maravilloso?!

8. Solo quieres estar con él: Y sí, todos decimos, cuando estamos solteros usualmente, que uno no debe volcarse por completo a una relación, que tiene que dejar tiempo para otras personas, que no debes alejarte de tus amigos pero, la verdad, cuando estás en ese periodo de OH POR DIOS TE AMO TANTO QUE ME SIENTO TODO EL TIEMPO COMO SI HUBIESE COMIDO HONGOS BAÑADOS EN AYAHUASCA, podrías perfectamente quedarte encerrada nada más que con él y un stock de botellas de suero.  Y no es malo, no hay nada de que sentirse culpable, lo importante es ir encontrando el equilibrio pero a la vez, de disfrutar sentirte así, porque es raro, es hermoso y está hecho para ser disfrutado.

9. Verlo feliz y teniendo éxito en algo que le importa te produce esta sensación:

10. Te ves a ti misma vuelta loca por las cosas más simples: Su olor (Oh por dios huele delicioso, no, en serio, es como si lo hubiesen macerado con rosas, testosterona, agua bendita, aroma a Starbucks, pan recién horneado y cabecitas de bebés), esos ruiditos que solo él sabe hacer, su cara de amurrado, las palabras que usa siempre, su risa diplomática, su risa cuando algo le parece realmente gracioso, cómo se le ve el perfil izquierdo, ya ok el derecho también, sus ojos de cachorro cuando tiene sueño, etc, etc.

…. El hecho de que todavía estás sonriendo (cara de cojuda) por todas las cosas que pusiste en la lista anterior.

 

 

 

Lección #70: Durmiendo con el enemigo


Es nuestra lección 70 y sentí que tal vez era hora de traer un poco de perspectiva masculina a este maravilloso, divertido y altamente inestable nido de estrógeno. Para lograr mi cometido pues decidí invitar a un buen representante del sexo opuesto, y uno de mis blogueros favoritos, a quien llamaré sólo S (pidió permanecer en el anonimato) para terminar de una vez por todas con esta batalla de los sexos mediante una sangrienta guerra de …preguntas.

S: MJ, no podía dejar pasar esta oportunidad para preguntarte la cuestión eterna, a la que filósofos, pensadores y artistas han dedicado canciones y lloriqueos…¿por qué las mujeres van juntas al baño?

MJ: Buena pregunta S, hay dos razones importantes 1) alguien tiene que agarrar tu cartera/cuidar la puerta/reencontrarse con amigas de infancia y/o inventar amistades inexistentes para lograr que te metan más adelante en la cola 2) es el lugar donde intercambiamos información relevante sobre el sujeto (s) en cuestión, piropos tranquilizantes #EstásRegiaHuevona y algunas tácticas de dominación mundial.

Dentro del marco de las preguntas histórico relevantes…. ¿Los hombres realmente se obsesionan con “EL TAMAÑO”?

S: Digamos que hay dos tamaños: el tamaño real y el “TAMAÑO”. El tamaño real es simplemente lo que mide la dotación de cada uno, en cambio el “TAMAÑO” está medido en el grado de ruidosidad y autoconfianza con el que uno emite bromas sobre su supuesto megapene.

Para el hombre promedio, es difícil saber a ciencia cierta si el tamaño personal está por sobre o por debajo de la media, por lo que a lo largo de nuestras vidas vamos juntando información, que incluye posibles piropos espontáneos, mentiras de novias bienintencionadas, pornos, estudios sobre tamaños en el mundo y otras yerbas que nos permitan saber si es que nuestro tamaño está o no a nivel de… OK, sí, realmente nos obsesionamos con el tema.

MJ: Jajaja.

S: Pues bien, la siguiente pregunta también ha sido un misterio a lo largo de mi vida: ¿hay algún puto momento de la vida, por fugaz que sea, en el que las mujeres se sientan totalmente conformes con su cuerpo?

MJ: Sí, usualmente llega dado por la combinación de tres vasos de ron, 2 tequilas  y 1 shot de Jäger. Ese momento también es conocido plebeyamente como “Broder esa flaca encima de la barra está on fire”; nada como la mezcla de alcohol con algún reggeaton para hacernos sentir como la hija de Gisele Bündchen con Gisele Bündchen.

Pero asumo que tu pregunta va más a cuando no estamos bajo el efecto de bebidas espirituosas en cuyo caso la respuesta es NO, la que menos puede no sufrir, ni angustiarse demasiado por el tema, pero siempre habrá algo que le gustaría cambiar, las mujeres siempre tenemos un “yo” idealizado contra el que nos comparamos y así nacen los estoy-gorda-parezco-un-bagre-este-polo-me-queda-horrible-mi-cuerpo-es-un-ente-fusiforme.

S: Jajajaja.

MJ: Supongo que nosotras también nos obsesionamos “un poco” con ese tema…

S: Y qué tontera, dado que los hombres, aunque tengamos nuestras preferencias, somos notablemente menos puntillosos que ustedes mismas. Jamás distinguiremos entre un pelo con y sin keratina. ¿A qué va eso? ¿Competencia?

MJ: Claramente no has visto fotos mías con melena a los hombros y 99% de humedad.

S: (PICS OR IT DIDN’T HAPPEN)

MJ: Jajaja. Pero bueno, las mujeres somos absurdamente competitivas las unas con las otras y esto nace de otro problema femenino y es que somos absurdamente maliciosas las unas con las otras. Bullying? Nosotras lo creamos. Siempre está la amiga que cariñosamente te hace notar que te pusiste ese mismo polo hace 2 años o que le encanta tu estilo “despreocupado” (hippie maloliente en girl code) o aquellas que insisten en vestirse como para la primera fila del NY fashion week solo para ver pelas y comer canchita. Sí, las mujeres usualmente nos arreglamos para otras mujeres…

En todo caso, entiendo que no sepan distinguir entre el laceado japonés y americano, pero sí hay características en el look de una chica que deben llamarles la atención más que otros… siento que esa fue mi manera educada de preguntar: ¿Todo se resume en “qué buen escote” o “larga vida a los pantalones de yoga”?

S: En general los hombres somos susceptibles a las cosas “llamativas” porque somos muy visuales, lo cual no necesariamente significa que lo que más nos llama la atención sea necesariamente lo que más nos atrae (si fuese así, la Tigresa del Oriente sería una de las mujeres más deseadas del mundo). Entonces claro, hay chicas que se aferran a la llamatividad (?) de algún rasgo (o prenda, bien lo saben esos pantalones a rayas blancas y negras) para captar la atención masculina, pero eso es definitivamente porque no dominan aquello que se termina robando nuestros deseos: la armonía del conjunto.

Y es que finalmente, cuando una chica nos atrae en serio, al nivel de atontarnos un poquito, nunca podemos identificar realmente qué es lo que nos llamó la atención, porque es un todo: la figura, qué tanto se saca partido, la postura y la actitud corporal (tan tan importante y tan tan desestimada), el estilo, la sonrisa, el pelo… tal vez estoy empezando a verle un poco de sentido a la keratina después de todo.

MJ: #LargaVidaALaKeratina

S: Y bueno, dándole la vuelta al tema, ¿qué tan cierto es eso de que las mujeres van evolucionando sus estereotipos masculinos con los años? Digo, me refiero a eso de que en la adolescencia les parten gustando los carilindos, después los rebeldes tatuados rockeros, después los exitosos tonificados, después Sean Connery, etc.

MJ: Jajaja… bueno, ahora esos estereotipos han tenido una severa mutación: las adolescentes quieren vampiros con escarcha, las jóvenes quieren millonarios sadomasoquistas y las mayores cambiaron el acento inglés por los cuerpos tonificados de larga duración.

Lo cierto es que las mujeres siempre andamos en búsqueda del “ideal”, es un concepto que nos han vendido mucho, y lo gracioso es que este hombre ideal rara vez es correcto, porque no responde a aquello que realmente nos conviene sino a aquello que creemos nos hará felices.

Entonces, cuando nos damos con la realidad, llega la decepción y la etapa de conformidad, donde cualquier ser bípedo que nos dé una cuota decente de cariño nos resulta fascinante. Creo que la única forma de romper este círculo vicioso es empezar a ser sincera con uno misma y con lo que quieres en alguien, que hay que aprender a ver más allá del sixpack de Ryan Gosling … y cuando digo más allá, es más abajo…

S: Y bueno. Convengamos, MJ, en que la persona “ideal” para las mujeres es tan esquiva como el punto G…

MJ: Pero, igual que el punto G, es delicioso cuando por fin la encuentras…

Lección #69 Mitos sobre el sexo


Es la lección 69… y en honor al popular número, pues hablemos de sexo (múltiples risitas cojudas se desataron a la vez). Y es amaaazing la cantidad de tonterías, prejuicios y concepciones equivocadas que uno tiene acerca de este tema. Así que hoy jugaremos a Myth Busters XXX: ¿Cuales son los típicos mitos sobre el sexo?

El mito de la mujer anorgásmica

Es gracioso porque todo el mundo dice que las mujeres no solo debemos tener un orgasmo, sino varios; que sí, puede que el universo nos haya castigado con la regla y la depilación brasilera, pero por lo menos lo compensó con la capacidad de tener mind blowing oh-my-god-estoy-siendo-absorbida-por-un-agujero-negro-de-placer tipo de orgasmo. Sí bueno, lo cierto es que hay una distinción entre “tener la capacidad” y “tenerlos con la facilidad y frecuencia con la que Miley Cyrus saca la lengua”. Así que menudo desconcierto el que nos ataca cuando resulta que no solo es difícil llegar hasta ese punto sino que, para algunas, es algo que simplemente nunca han experimentado. Y como mujer que no se echa la culpa y maltrata psicológicamente por huevadas es hombre, pasas a cuestionarte si es que acaso hay algo malo contigo, si es que a ti te armaron mal en la fábrica y se les olvidó instalarte el orgasm device.

… #PatrañasMujer (#BitchPlease)

La verdad, que usualmente hay ciertos factores que pueden estar jugándote en contra que paso a detallar:

  • La falta de foreplay:  ¿Alguna vez te has resbalado por un tobogán sin agua?, sí bueno, tú me entiendes la metáfora. Entonces, es importante tomarse el tiempo de jugar, de calentarse, de disfrutarse antes de lanzarse al ruedo. Un estudio determinó que las mujeres necesitaban alrededor de 15 minutos de “previos” para tener un sexo más satisfactorio… o sea, dile al joven Meteoro #Meteahora que se tome su tiempo, que cuál es el apuro, que más rico es disfrutar el paisaje.
  • El bombardeo mental: Oye, nosotras quisiéramos tener la opción de “inhabilitar pop-ups” en nuestros cerebros pero a veces es imposible. La cabeza femenina está siempre en mil sitios, y es sorprendente como podemos estar en pleno disfrute cuando de repente , ¡zas!, aparece tu mejor amiga recordándote que no te olvides de llevarle su casaca camino al trabajo y diablos, en el trabajo dejaste tu cargador y ahora te quedarás sin batería y tu madre va a pensar que estás muerta, oh por el amor a Thor ¿¡¿¡¿por qué estás pensando en tu madre?!?!?! #WARNING #EstoNoEsUnSimulacro.  Yeap, somos fáciles de distraer , sobre todo cuando hay algo que nos preocupa, y eso bombardea nuestro camino al orgasmo. A veces es rico que los previos incluyan una buena conversación, donde te desenredes un poco y ayudes a calmar las vocecitas internas.
  • La falta de comunicación: Esta huevada te la dicen siempre: “debes decirle a tu pareja que es lo que quieres, cómo lo quieres, dónde lo quieres y así todo será placer envuelto de arcoiris adornado con polvo de pasión desenfrenada” (?) ….. y bué, lo que pasa es que en la vida real JODER QUE ES DIFICIL SER SINCERA EN EL SEXO. Pienso que esta dificultad tiene que ver con dos cosas: primero con el complejo de Geisha, en la que una siente que debe buscar complacer más que ser complacida porque, como mujer, no debería pues gustarte tanto el sexo ¿no? #sdkasdadja, o tal vez, porque eso te hace sentir más en control y menos vulnerable. Segundo, los hombres cargan sus propios complejos y cojudeces con estos temas, uno de ellos es el andarse siempre midiendo: que si no es el tamaño, es el tiempo, si no es el tiempo, la resistencia y habilidades (del 1 al ahora es una ninfómana gracias a mi, ¿en que estado quedó la “afortunada”?); entonces, claro, una se enreda entera a la hora de tener que decirle que “suave camay, que no estoy hecha de goma” o “esa posición está rica… pero pa’ leerse un libro” porque no quieres que se desmoralice. Dejémonos de tonterías, nosotras debemos estar cómodas con pedir y ellos con el hecho de no siempre saberlo todo.

El mito de la inquebrantable sensualidad

El sexo es sexi, el sexo es una canción de Barry White, un Let’s get it on de Marvin Gaye, es siempre pura sensualidad, cuerpos delineados , lencería, gemiditos coquetos, rasguñones gatúbelos, sudor que hace brillar las impecables pieles tostadas…

Lo es… en las películas.

El sexo no siempre es sexi, puede tener momentos graciosos, incómodos, estresantes, dolorosos: que trataste de hacer un striptease y te enredaste con el polo, que en pleno desarrollo de la trama salen ruidos extraños #GasesNobles, que la expresión de tu cuerpo para decir “lo estoy disfrutando” es una mueca entre “se me está derritiendo la cara y “necesito un exorcismo”, que él tiene más pelo de lo pensado y a ti se te notó el “all you can eat” de makis al sentarte.

El hecho de que el sexo tenga descansos de sensualidad, es bueno, lo hace humano, real, genuino, por eso es bacán cuando hay confianza y cariño porque es más fácil reírse de estas cosas.

El mito de la pureza

Y acá sí me voy a poner radical, disculpando las sensibilidades, porque si hay algo que me molesta nivel golpe en el dedo meñique del pie, es que hayamos sido criadas, cuasi amaestradas por esta sociedad a creer que el sexo daña la pureza, como si el sexo fuera malo, corruptor, contaminante. Entonces muchas crecen y se aferran a la virginidad no por una elección personal, como debería ser, sino por el miedo a ser marcadas, a ya no ser tan puras.

¿En serio? ¿¿¿¿EEEEENNNN SERIOOOO???? Pocas cosas son biológica, psicológicamente más naturales que el sexo. Probablemente el hombre cavernícola salió a cazar solo para alimentarse y tener fuerzas para seguir revolcándose. Y sí, aunque el buen sexo puede ser sucio, súper sucio, reeeecontraaaa sucio #okmeestoydistrayendo, lo es en el buen sentido. Dejémonos de asociarlo con términos negativos que esto solo nos cuesta años de inhibiciones pelotudas y remordimientos absurdos.

No tener sexo es una elección que debes tomar por ti; es muy personal, hazlo porque no te sientes lista, porque no has encontrado a la persona correcta, porque quieres ir a tu ritmo y velocidad y no por culpabilidades impuestas, ni por miedo a que eso te haga menos merecedora de respeto y amor.

El mito del boyscout (siempre listo)

Los hombres tienen una cosita que se les sube y se les baja … ¡ay! se les sube y se les baja, con relativa facilidad. Si sumas eso a que toda publicidad parece reforzar el hecho de que desde los 13 años lo único que quieren los hombres es montarse sobre algo, pues da como resultado la tendencia a pensar que cuando una quiere tener sexo con un hombre, ese hombre no pondrá ninguna resistencia… pues de los creadores de “los chicos también lloran”, llega “los hombres pueden no querer tener sexo y eso no significa que hayan sido poseídos por algún espíritu maligno y asexual”.

Los chicos a veces están estresados, cansados, con la cabeza en otra parte. Eso no implica que te desean menos, que les parezcas menos rica, menos guapa, menos devorable. Entonces en vez de ofenderte y acusarlo de pensar que estás gorda, puedes probar conversar con él, a ver si hay algo que lo tenga estresado, ansioso o preocupado.

El mito de “aguántalos y vencerás”

Si hay una afirmación que nos ha perseguido desde el principio de los tiempos es que la mujer no debe darle “todo” al hombre desde el comienzo porque si no lo espantará, y, déjame decirte que esto lo inventó un padre de familia al ver a su chibola perseguida por una serie de patanes vestidos de reggeatoneros, porque NO ES CIERTO.

Esta idea de que hay que “mantenerles el interés” como si uno fuese un programa de televisión y no una persona, es un concepto bastante dañino y absolutamente agotador. Pongámoslo en fácil para que vaya quedando claro: el hombre que solo está interesado en tirar contigo, desaparecerá después de lograrlo, ya sea en la primera cita o en la décimo sexta. El hombre que está genuinamente interesado en ti, lo estará antes del sexo, durante el sexo y probablemente un poco más después, porque el sexo es un multiplicador del interés y no al revés. Ningún hombre bueno, valioso, termina de tener sexo con una chica que le gusta y dice “asu madre, esta es más fácil que tabla del 1″.

El problemilla, nuevamente, está en tu incapacidad para distinguir un buen tipo de un idiota sin remedio, no en que tan rápido te metas debajo de las sábanas.

***

Así que creced y multiplicaos hijos míos (o mejor aún, “creced y anticonceptivaos”).

Y si resulta que tienes al costado a alguien que adora todo lo que eres, que te llena de besos y no cansa de repetirte lo deliciosa que le resultas, que se toma su tiempo, siempre, como si quisiera saborearte, que valora lo que le entregas y lo que pides a cambio, que te ha visto desnuda de varias formas y te ha encontrado perfecta en todas ellas, pues seguramente todos estos mitos ya habrán desaparecido hace rato.