Soltera Codiciada Manual de la Soltera Codiciada

Déjame ser la Beyoncé de tu playlist

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Lección #87: Lo que quiero para el 2015


2015

Ay 2015, realmente quiero que seas un gran año. Sí lo sé, sientes que se lo he dicho a todos los demás años, pero siendo sinceros, no se puede confiar en alguien con 4 copas de champaña encima, lentes ridículos y ropa interior amarilla.

Entonces te la voy a poner fácil, porque entiendo que todo el tema de “encontrar al amor de mi vida, hacerme millonaria, ganar un Grammy y amanecer 10 cm más alta” son metas un tanto exigentes.

2015 necesito que este año:

1. La proporción de matris que hay en mi Facebook tenga una correlación con la proporción de ellos a los que me invitan. O sea, si ya tengo que ver la sesión de 45 fotos de los novios corriendo por praderas, por lo menos que de vez en cuando me liguen un par de buenas mesas de quesos y champaña a discreción. Esta solicitud también se aplica para viajes por el mundo pero no es válida para embarazos.

2. Un aumento de ocasiones en las que pueda estar sin sostén: En el 2014 se cumplieron 100 años desde la invención del “sujetador”. 2015, se mejor, se el año que abolió la esclavitud de las boobies. No digo que tengamos que hacer marchas al respecto pero por lo menos traer de vuelta la moda de las chompas anchas #DiosLasBendiga.

3. No quiero lidiar con ningún departamento de atención al cliente: Mi llamada no es importante para ellos, yo lo sé, ellos lo saben, mi gastritis crónica lo sabe. Personalmente si quisiera que me dejaran colgada,  acumulando ira y frustración cada segundo mientras imagino posibles formas de venganza, llamaría a mi ex.

4. Que dejen de agregarme pervertidos corporativos por Linkedin: Esto no es Hi5 pero con fotos en terno, hermanos, vuelvan a Tinder.

5. Que Britney baile bien de nuevo: esta es un poco complicada lo sé, porque últimamente parece estar hecha de legos, pero sería bacán que el 2015 fuese el año en que Britney sacara alguna canción pop, no ELECTROpop, se pusiera sus sketchers de nuevo, se chapara a Madonna y rescatara de una buena vez a los VMA’S del olvido.

6. Que las radios dejen de decir “lo más nuevo de [inserte nombre de artista comercial aquí]” para anunciar una canción de hace por lo menos medio año. Las radios son como la amiga que insiste en regresar con su ex, viven en el pasado. Si ya estamos en eso, es momento de que acepten que no está bien seguir poniendo “where is the love” y “wasn’t me”. BASTA.

7. Que el 2015 Facebook no saqué la herramienta para hacer el recuento de lo que fue tu año.

A-NADIE-LE-IMPORTA.

8. Que pase la moda de los culos grandes. No , en serio, las mujeres ya tenemos suficientes ansiedades de por medio como para que nos pongan eso encima, Ya tuvimos que sobrevivir a la moda de los aretes en el ombligo, y de las iluminaciones, creo que no saldremos vivas de esta. ¿Es que acaso no fueron suficientes los sostenes con relleno a los 13 para tener que andar poniéndome almohadas en el calzón a los 26?

9. A todos los que les encanta iniciar debates en los comentarios de Facebook, sobre cosas que debieron tomarse de manera más ligera, un mensaje importante:  RELAJA EL CHORO. Mientras lo haces, voy a borrarte como amigo más bien.

Y eso sí 2015, no te olvides de traerme esos ataques de risa incontrolables en los que te duele el estomago y te quedas sin aire,  más siestas largas en cucharita y conversaciones por teléfono que te dejan el oído hirviendo y el corazón tranquilo. Que venga también con un par de buenos llantos, que despejen mi cabeza y me hagan sentir más ligera, y momentos agridulces que cumplan con recordarme que la vida es un poco tragicómica y está bueno que sea así.

Salud por esas 365 mini batallas que le ganaremos al universo de nuevo.

Feliz año!!! :)

Carta a un hombre abusivo


 
 
Cubierta Carta de mujeres
 
En el 2013 se me pidió hacer una colaboración para el libro “Cartas de mujeres” como parte de una gran iniciativa que tiene el objetivo de prevenir y erradicar la violencia de género. Mi aporte a este libro se llamó “Carta a un hombre abusivo” y vi la necesidad de compartirlo con ustedes hoy, primero porque el 25 de noviembre es el Día de la no violencia contra la mujer y sobre todo, porque somos nosotras, las primeras que debemos estar despiertas y dispuestas a pelear por generar este cambio. 

Carta a un hombre abusivo

Eres un hombre abusivo. Tal vez no lo sabes, tal vez lo intuyes pero lo niegas. Tal vez eres muy bueno excusándote, subjetivizando, trivializando tus ataques. Todo el tiempo te sientes provocado, tú no quieres ser violento, despectivo, vulgar, pero te fuerzan, esas piernas largas descubiertas,  esa incapacidad de ella para cumplir con lo que se le dice que haga, esa ridícula actitud de creer que puede hablarte de igual a igual, son claras provocaciones. Por eso disfrutas su sumisión y voz baja. Cómo te excita el miedo en sus ojos, verla reducida, temblorosa, abatida, te calienta la sangre.

Tal vez no has golpeado todavía su mejilla, sólo su orgullo. No eres un depredador obvio, tus daños son siempre colaterales. Tu trabajo es lento y minucioso. No saltas encima de la presa a engullirla, solo la hieres y disfrutas verla desangrarse, perdiendo la vida de a pocos. Te encargas de menospreciar su talento, sus cualidades. La privas de toda profundidad y la vuelves un objeto, una muñeca de carne y hueso que manipular, un lugar donde vaciar tus frustraciones  e inseguridades. Su crecimiento te recuerda tu pequeñez, su brillo es un reflector sobre tus imperfecciones. Sabes que no eres mejor y eso te vuelve loco. Sabes que tu fuerza se alimenta de su debilidad,  que mantenerla con la cabeza gacha, mirando el suelo, es la única manera de que no vea lo alto que puede llegar. Tu imperio, tu poder sobre ella está basado en el supuesto de que no será capaz de querer más, de pedir más. Su silencio es tu victoria.

Eres un hombre abusivo desde el primer adjetivo denigrante que usas para calificarla hasta el día en que tu mano atraviesa su rostro, implacable. Lo eres mientras tratas de explicarle que fue un arranque, un impulso, un desliz.  Lo eres mientras  la llenas de cariño y disculpas, de promesas vanas y compromisos de cambio. Lo eres porque no te arrepientes, porque sientes en el fondo que se lo merecía, que se lo buscó.

Eres un hombre abusivo porque no sabes querer, porque para ti el amor es propiedad, es dominio y no libertad. Tal vez esto lo viste en casa, de pequeño, en un padre que disfrazaba al terror de respeto, que bombeaba su autoestima con alcohol,  que estableció desde muy temprano cuál era el “sitio” de la mujer. Tal vez te lo enseñaron aquellas mangas largas que siempre usaba tu madre, ocultando las huellas del forcejeo, la palidez de su rostro cuando escuchaba a tu padre abrir la puerta, el repertorio de excusas que tenía para justificarlo, cómo siempre tuvo palabras para defenderlo a él pero nunca para defenderse a ella misma y cómo el miedo que él le infundía no era mayor, al miedo paralizante de llegar a perderlo. Puede que por ello no sepas, no entiendas cómo amar a una mujer, o peor aún, no sientas que es necesario hacerlo. Puede que para ti el amor solo sea sinónimo de debilidad.

Y debo decirte, hombre abusivo, que es cada vez más complicado ser como tú. Vives ahora en mundo que ha ido despertando, donde el “sexo débil” ya no existe, porque más importante que la fuerza física es la fuerza de voluntad. Este mundo se ha ido llenando de mujeres guerreras, potenciadas, decididas, autosuficientes, que rechazarán tus agravios con dureza y te devolverán el favor, que no andan esperando tu confirmación y visto bueno para decretar lo que quieren, lo que son. Mujeres que no te convienen, porque no se quedarán calladas, porque podrás herirlas pero no victimizarlas, porque sabrán ver a través de tu pedantería machita, como si fueses un cristal, descubriendo así tus flancos e inseguridades.

Has perdido, además, tu status quo, tu patriarcado, tu inmunidad social. Estás en la lista de los más buscados. Tu abuso podrá cometerse en privado pero ahora se enjuicia en público. Te irá tocando, poco a poco ser el que duerma intranquilo, apretando los dientes, preguntándose si el silencio es paz o suspenso. Así es hombre abusivo, quiero pensar que tus días en esta sociedad, están contados.

 

Lección #86 Tu vida amorosa es una historia de terror


thriller

Halloween pasó por nuestras vidas un año más, dejándonos importantes hechos como:

1. Todos se sienten menos culpables de estar celebrando Halloween y no la canción criolla, si el DJ de la fiesta pone festejo a las 4 de la mañana.

2. Hubieron tantas fotos de gatitas que mi Facebook parecía el Parque Kennedy.

3. La mayor parte de ustedes no estaban disfrazadas del Guasón inicialmente, pero la mezcla de labios rojos y ron, creó resultados parecidos.

Pero, tal vez la más importante reflexión que nos deja este día, es que si nos ponemos a analizarlo, muchas andan viviendo historias de terror que van más allá del 31 de Octubre y son protagonizadas por alguno de estos problemáticos seres:

El zombie:

Tú ya habías matado a este cabrón. Le habías apuntado al centro de la frente y lanzado un “Esto se acabó” pero de alguna manera ahora está ahí, extendiéndote los brazos, balbuceando cosas, queriendo de nuevo apoderarse de tu cabeza. Y el tema con los zombies, es que, no son seres muy amigables. No regresan para ponerse al día contigo mientras disfrutan de un mate de frutos rojos y un quiche. Nop. El zombie tiene algo de venganza adentro, de ganas de descerebrarte lo suficiente para que consideres tener algo con él de nuevo. Cuidado con estos, ya que llevan adentro ese virus que mientras más caso les haces, más se fortalecen y más te cuesta deshacerte de ellos después. Tal vez el truco está en no tratar de matarlo de nuevo, sino en acordarte porqué lo eliminaste la primera vez.

El vampiro:

Ojo con este amor de colmillos afilados que insiste en succionarte la vida hasta dejarte cual mango deshidratado. El vampiro es ese que viene de visita en las noches pero que después parece andar encerrado en un sarcófago, porque no te da ni la hora. Es el que se alimenta de tu energía, de tu atención de tu excesiva cojudez. El vampiro es peligroso porque es atractivo, porque hay algo sexi en su manera excesivamente misteriosa de ser. ¿Cómo reconocerlo? Bueno porque sale contigo, pero claramente le tiene miedo a la luz, porque nunca en público. Tú sabes que eres presa, tú tienes clarísimo que no vas salir entera del asunto, pero ahí estás, poniéndole el cuello en la nariz. Puede que la mejor forma de repelerlo sea el ajo, el “carAJO deja de pendejearme, pelotudo”.

El “scream”:

Son las 2am, tu duermes plácidamente en tu cama mientras sueñas con un montón de Ryan Goslings disfrazados de ovejas saltando cercas, cuando de repente suena el teléfono y sientes la amenazante voz de este sujeto que promete sólo traerte problemas. Es pues la vocecita de quien has estado deseando te llamara por semanas, semanas plagadas de ojos hinchados, cortes de pelo, borracheras con jelly shots, uso excesivo de buzos y cuestionamientos múltiples de tu capacidad para alguna vez sentir amor de nuevo. O sea, tranqui.

Y si hay algo que nos han enseñado las pelas de terror es que nada bueno sale de las llamadas en plena madrugada. A no ser que seas Meryl Streep y te hayan nominado por 130231 vez al Oscar, es raro que recibas muchas llamadas a esa hora que sean positivas. Y tal vez este pendejo en serie te atacará con un “te extraño” o peor aún “estaba pensando en ti”, en cuyo caso, y como regla general, la gente que te extraña y piensa en ti también suele hacerlo después del desayuno o antes del postre de media tarde, no necesitan esperar a que estés semicomatosa, confundida y emocionalmente paralizada para decírtelo.

Para combatir a este ser, te digo lo mismo que le grito a la chica de la película: “NO CONTESTES EL TELÉFONO COJUUUUDAAAAA”

Las únicas conversaciones que valen la pena tenerse a las 2am son aquellas que duraron hasta las 2am, no empezaron a esa hora.

***

Así que vaya deshaciéndose de los monstruos que viven debajo de la cama (o adentro de la cama), y dejemos las historias de terror para las fogatas. Eso sí, si no paran de perseguirte los romances terroríficos, nunca está demás preguntarte, sino serás tú la bruja.

Lección #85: 16 momentos que pasan durante la regla.


1.El momento en que te das cuenta que no estás embarazada.

taylor dancing

2.El momento en que sientes que si no comes toda la comida del mundo, no podrás seguir existiendo.

where's my food bitch

3.El momento en que te das cuenta que estás fantaseando con un enamorado… de chocolate.

tina fey chochalte

4. El momento en que miras un bebé y deseas con toda tu alma tener uno, no, mejor 3 y abrazarlos y apretarles los cachetitos y hablarlesh ashi.

baby apretar

5. El momento en el que piensas:”Mi vientre está vacío, hay miles de bebés por el mundo y ninguno está en mi vientre, en mi desolado y triste vientre”

britney llorando

6. El momento en que tipeas en Google “cachorro ridículamente pequeño abrazando un dedo”.

puppy adorable

7. El momento en que rozas tu boobie con algo y sientes como si te hubieran pasado una lija forrada en púas.

fuck

8. El momento en que sientes que tu cuerpo te odia y se está vengando de ti clavándote agujas en los ovarios.

jen sufriendo

9. Ese momento en que una amiga te dice “ay qué raro, a mi nunca me ha dado dolor de ovarios”.

shut up

10. El momento en que te ataca el existencialismo y estás absolutamente segura que todas las decisiones que has tomado en la vida han sido equivocadas y estás encaminada hacia el fracaso y la desesperanza.

babe decepcionado

11. Ese momento en que el chico del delivery de tu mega stacker doble con extra queso, papas grandes y postre, te pregunta por qué lo miras.

salvadora

12. Ese momento en que te cruzas con un espejo y sientes que necesitas cirugía plástica reconstructiva en todo el cuerpo.

mirror

13. Ese momento en que estás caminando por la calle y te entra la paranoia de que se te pasó.

surprised mouse

14. Ese momento en que alguien te dice “estás con la regla, no?”.

carrie lanzando fuego

15. Ese momento en que el más minúsculo e irrelevante inconveniente te desata una depresión aguda.

zoey crying

        “Me cayó mostaza en el pijamaaaaa”

16. Y ese momento, en que por fin se acaba.

happy