Soltera Codiciada Manual de la Soltera Codiciada

Déjame ser la Beyoncé de tu playlist

Lección #96: Carta a la nueva novia de mi ex


exenamorada

Tú y yo no nos caemos bien, dejemos eso en claro. No importa que tan simpática seas tú o que tan superada sea yo, hay una enemistad casi inevitable cuando se trata de dos mujeres que han estado calatas con el mismo hombre sin querer hacerlo (aprovecho de advertirte que él te pedirá una versión de eso por su cumpleaños).

Sabía que llegarías tarde o temprano, por supuesto, pero imaginé que 1) serías deforme 2) llegarías después de que Bradley Cooper viniera a Latinoamérica en búsqueda de esposa y se topara conmigo.

Pero las cosas no se dieron así. Tú y tu perfectamente normal apariencia llegaron para quedarse en medio de que yo abría la refrigeradora para sacar la pizza del día anterior y servírmela como desayuno mientras revisaba si había hecho match con el gringo de los abdominales en Tinder.

¿Cómo así? Bueno, Facebook me lo dijo, porque aparentemente no fue suficiente con borrar a mi ex, debí eliminar a todos nuestros amigos en común, gente conocida, familiares lejanos y quedarme solo con mi mamá y esos dos amigos de la chamba que agregué para que me dejaran de mirar feo en la cafetería.

Quiero que sepas que he dicho cosas sobre ti que no son del todo justas. Por ejemplo, a partir de la foto en que estabas saltando en la playa, deduje que tenías juanetes en los pies que no te dejaban caminar tranquila por la arena. Puede que también haya especulado sobre cuántas neuronas te quemó el decolorante de las mechas californianas y el vestido rosa barbie que te pusiste para ese matrimonio, me sirvió para una semana de chistes con mi mejor amiga de los que no estoy orgullosa.

Mentí, estoy un poco orgullosa de algunos porque estaban cague de risa, pero en general confieso que no he sido THE BIGGER PERSON sobre todo porque soy más flaca que tú y eso no estuvo bien.

Tal vez pensarás que te escribo para hacerte un par de advertencias sobre él, y no me costaría nada porque ese que tienes al costado, es una joyita. Pero es justo que tú sola descubras y disfrutes de todo lo bueno, y con suerte, te demores menos que yo en descubrir lo malo.

Que es bastante.

No en serio, es un huevo, tipo puedo enumerar unas 58 cosas así sin pensarlo demasiado.

Pero la verdad es que probablemente él sea mejor contigo porque los hombres son la peor inversión que hay: te demoras años tratando de sacar lo mejor de ellos y cuando por fin crecen, es otra la que cobra los intereses.

Quiero que sepas también que una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer fue guardar la compostura al verlos por primera vez juntos. Pensé estar preparada, pensé estar más entera pero a veces uno no sabe que tan expuesta está una herida, hasta que algo la roza. Recuerdo el vértigo, la estática, la punzada adentro. El intentar desviar la mirada pero fallar terriblemente en hacerlo y volver a la imagen de los dos una y otra vez. Querer verlos menos felices, menos cariñosos. Querer no estar sola en el dolor y verlo alborotado por tenerme cerca, sintiéndose también un poco perdido, un poco solo. Comprobar que en realidad, él estaba bien. 

Pasaron varias noches de orgullo herido, lágrimas y frustración hasta lograr sentirme en paz de nuevo. Tuve que obligarme a olvidar y más importante aún a perdonar, a dejar ir. Una vez que por fin logré hacerlo, volví a ser yo.   

Eso me lleva a la verdadera razón por la que te escribo y es porque quiero agradecerte. Tú te convertiste en la pared que necesitaba hubiera entre él y yo. Tú viniste a ponerle el punto final a los reencuentros, a los mensajes en la madrugada, al constante cuestionamiento de si la decisión de no estar juntos era la correcta.

Y sí que lo era.

Tú, el personaje que me volvió loca, al que le deseé laxantes en la comida y chicle en el pelo, fuiste lo mejor que me pudo haber pasado porque impediste que le siguiera dando oportunidades a algo que solo estaba destinado a terminar cada vez peor y me obligaste a seguir con mi vida… y mi vida ahora es mucho mejor por eso.

Y si algún día él resulta siendo un error para ti como lo fue para mí, pues déjame decirte te lo dije, eso te pasa por pendeja que él es más fácil de olvidar de lo que parece.

Con falso cariño,

La Ex.

Pdta: Ese “problemita” no solo le pasa cuando está borracho.

La hija de papá


papi y yo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los domingos en este blog son los días de post, no todos, no siempre, pero es una tradición que he tratado de mantener a lo largo de los años. Pero este domingo es como ninguno otro que me haya tocado vivir, es el primero sin mi padre.

Pensé mucho sobre si era aquí donde debía hablar sobre esto y tengo una razón especial para haberme decidido a hacerlo. Los lunes, como tal vez alguno de ustedes lo hace de vez en cuando, mi papi revisaba si había publicado algo nuevo la noche anterior. Se sentaba en su pequeño escritorio a las 6am, prendía la computadora y abría el ícono que lo llevaba directamente a mi blog; tenía uno para eso, uno para su mail y otro para las noticias. Cuando no había publicado nada nuevo, como un buen fan, me reclamaba “ya pues muñeca, cuándo hay post nuevo?”. Le encantaba leerme, reía con las tonterías y ocurrencias que he dejado en este espacio durante los años y me las festejaba hasta el cansancio. El chocheaba conmigo y yo amaba hacerlo feliz.

Mi papá se fue el jueves pasado, dos días antes de la fecha que había marcado en el calendario como “el gran día”: mi boda. Fue inesperado, brutal y sigo batallando con la sensación de que es una pesadilla de la cual en algún momento me voy a despertar y que lo encontraré parado a mi costado, con su terno nuevo, esperando a llevarme del brazo al altar. O tal vez solo sentado en su silla de siempre, mirando un partido de fútbol.

Sé que todo eso automáticamente me convierte en una historia triste, esas que uno no puede evitar compartir con alguien más en tono de incredulidad. Lo he visto en los rostros de las personas que me han abrazado con cariño a dar el pésame, sé que piensan que todo esto debe ser demasiado para mi.

Y no les mentiré, a ratos lo es.

Pero lo que pasa es que no puedo ser una historia triste porque mi papá fue uno de esos hombres que a todo buscaba encontrarle una cuota de buen humor y ligereza, le gustaba decir disparates solo por el gusto de romper el hielo y suavizar el ambiente. Cuando íbamos a comer a la calle todo era “soberbio” “nunca visto” “el mejor que había comido en su vida”. Le gustaba hacer que la gente se sintiera a gusto y feliz. Así que en honor a él, me rehúso a clasificar esta película como un drama porque él, él siempre disfrutó mucho más de la acción y la comedia.

Mi padre fue un hombre entrañable. Era abogado pero amaba escribir. Creó unas novelas que bien podrían ser guiones de películas de James Bond de lo entretenidas que son. Ayudaba siempre si podía y siempre sin pedir nada a cambio más que un café de vez en cuando. Era malo para las reglas y restricciones, algo en él jamás dejó de ser un niño travieso y con ganas de salirse con la suya.

En su velorio vi pasar desde personas que trabajaron con él hace 30 años, hasta amigos de fotos en blanco y negro. Por donde pasó, dejó cariño y amistad y la lista de gente que lo extrañará es larga.

La gente habla de “perder a alguien” y no lo siento así. Todavía puedo escuchar sus pasos pequeños y ligeros caminando por la casa, sus dedos tecleando lento en la computadora algún mail con demasiadas mayúsculas o los golpecitos que me daba en la cabeza mientras me decía “linda mi muñeca”. Trato de repetir todo el tiempo su voz en mi cabeza, porque me da pánico amanecer un día y ya no poder escucharla o distinguirla. Él sigue acá y no está acá, como todo quien ocupa un lugar adentro de nosotros. Su ausencia nunca será tan importante como lo fue su presencia.

Papi, espero que ya hayas formado la mesa de timba con Sinatra y García Márquez. Que te hayan dado un buen whisky y estés contando la historia de cuando hiciste caer todas las copas de cristal recién estrenadas. Que tu energía se haya confundido entre nosotros y eso nos ayude a ser más buenos, pacientes, sencillos y divertidos como lo eras tú. Y espero que te hayas ido sabiendo lo importante que ha sido tenerte y lo mucho que agradezco todo el camino que la vida nos dejó caminar juntos.

Y cuando mañana lunes te sientes a revisar si hay nuevo post, encontrarás éste y sabrás que va dedicado a ti, mi gran e inolvidable chamaco.

 

Lección #95: Mereces alguien mejor


Alguien con quien puedas abrir la caja de pandora y decir “hey, aquí están mis fantasmas, no son bonitos, no serán fáciles de manejar” y eso no lo asuste ni lo intimide, por el contrario, le dé una razón para acercarse más a ti, para conocerte y ayudarte a cicatrizar aquellas heridas que sigan abiertas.

Alguien que no quiera cambiarte. Tú no eres perfecta, hay cosas que mejorar, hay etapas que superar, lecciones que aprender pero él no vendrá a juzgarte, él no vendrá a condicionar su cariño a cambio de que tú seas de una manera u otra. Alguien que entienda que tus defectos son tan parte de ti como tus cualidades, y ame todo ese conjunto, todo aquello que eres tú.

Alguien que te lleve orgulloso de la mano, que te presuma y se ilumine entero cuando diga la frase “mi enamorada”, “mi novia”, “mi esposa”. Nada de escondites, de señales mixtas, de mantener el perfil bajo. Él se siente feliz de tenerte a su lado y quiere que el mundo lo sepa.

Alguien que sepa hacerte reír siempre. Porque sí que hay malos días, hay noticias terribles, personas que nos dejan, proyectos que fracasan así como también hay jeans que ya no nos quedan, días rojos y tráfico. Algunas cosas serán más relevantes que otras pero todas se afrontan mejor con una dosis de risa y buen humor. Necesitas alguien que sepa encontrarte el lado cosquilloso, que tenga esa vocecita que siempre te saque una carcajada, esa cara tonta, ese chiste privado entre los dos que nunca falle.

Alguien de quien aprender. Y esto va de la mano con tener al costado alguien a quien admires, alguien que te motive y te haga querer ser mejor, no distinta, pero mejor. Alguien que venga cargado de cosas nuevas y entretenidas de la cuales puedas ir aprendiendo y enriqueciéndote.

Alguien con quien tengas una química brutal. Tiene que alborotarte entera, provocarte, atraerte. Puedes haberlo besado mil veces pero sigue sorprendiéndote lo rico que es, lo adictivo que es. Alguien con quien tu cuerpo se conecte y electrifique y que disfrute acariciándote, tocándote, recorriéndote.

Alguien que te diga “que guapa estás” continuamente, hasta cuando tú misma acababas de reclamarte en el espejo el par de ojeras, el kilito demás, o el bad hair day.

Alguien que sea un mejor amigo. Esa persona a la que acudes a penas haya algo que contar, con quien disfrutes emborrachándote y también te sientas cómoda llorando. Alguien con quien puedas desahogarte tranquila y tenga siempre un abrazo a la mano. Alguien que te conozca tan bien que pueda predecir con facilidad cuando algo te va a gustar o no y que sepa llenarte de buena música y buenos libros porque así tema, jamás faltará.

Alguien que esté dispuesto a hacer sacrificios por ti (y tú por él): La vida es impredecible y a veces toca tomar decisiones difíciles: cambiar de ciudad, dejar un trabajo, etc. Necesitas al costado una persona que esté dispuesta a tirarse a la piscina por ti, por los dos, por hacer que las cosas funcionen así eso implique renunciar a la comodidad y a lo conocido, y darse un baño de incertidumbre. Alguien que no se deje aplastar por los riesgos cuando se trate de luchar por ti.

Alguien con quien puedas compartir momentos solitarios, cada uno en lo suyo, e igual te sientas acompañada y feliz.

Alguien que se preocupa por los tuyos. Que te impulse a llamar a mamá, a reunirte con tus primos, a ir a visitar a una amiga que lo necesita. Alguien que le dé una oportunidad a todo quien tú le des una oportunidad y busque acercarse a las personas que más quieres porque entiende que ser parte de ti, es ser parte de ellos también.

Alguien con quien te guste hacer planes. Desde ir al cine el domingo hasta tener dos niñas y un niño. El futuro con él suena emocionante y a la vez certero. Si miras hacia delante lo ves ahí, saludándote y eso te hace feliz. No tienes la seguridad de que será para siempre, pero sí las ganas de que sea así.

Es esa persona a la que me refiero cuando digo que mereces a alguien mejor, cuando te digo que dejes atrás al idiota que solo te trae angustia y ansiedad o al que sabes que no amas pero mantienes cerca porque no estás segura de que allá fuera haya algo más.

Hay algo más.

¿Cómo lo sé? Porque durante mucho tiempo yo también fui la chica del corazón roto, de las pésimas decisiones amorosas, de las recaídas. Yo también me endurecí y fui perdiendo el optimismo romántico, yo también dudé si había algo más.

Pero aquí estoy, sentada frente a un flaquito barbón y en pijama que escucha música en el sillón y siento todo ese optimismo absurdo regresar cuando pienso que en menos de un mes, será mi esposo.

*Estas lindas fotos (y muchas más) las tomó el talentosísimo Carlos Kormendy.

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Lección #94: El eterno “todavía”.


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Son amigos, por eso es que la relación entre los dos va a funcionar eventualmente porque, más que agarres, más que afanes, más que es-domingo-necesito-sentir-que-no-estoy-solo-en-el-mundo-ven-acá, son amigos. Lo que implica que se quieren, se respetan, se cuidan y buscan lo mejor el uno para el otro. Eso es lo que te dices, una y otra vez mientras intentas olvidar el hecho de que, una vez más, las cosas entre los dos han ingresado a terreno incierto.

¿Te está hueveando?

No, obvio que no, no sería capaz, te conoce demasiado, te quiere demasiado, es más, te lo ha dicho. Te dijo que justamente es ese cariño que siente por ti el que le impide concretar algo contigo porque no quiere hacerte daño, porque no está seguro y tú eres una joya demasiado preciada como para arriesgarse a perderla por intentar algo más.

Lindo, un caballero caray. De hecho hay una mesa redonda en algún lado con un puesto vacío.

Entonces tú pasaste a liberarlo de culpas y remordimientos de conciencia aclarándole que no importa, que será lo que tenga que ser, que la vida es una sola, carpe diem y voulez-vous coucher avec moi ce soir .

Y, bueno, igual no pasó nada. Paso todo, pero no pasó realmente nada.

Así que, como condorito, volviste a exigir explicaciones y fue ahí cuando te dijo la verdad. Sí, había una verdad detrás de la verdad y no te sorprendió porque sentías que ABVIA que debían haber otras excusas más fuertes para no estar contigo cuando los dos son tan compatibles y parecen estar tan destinados a estar juntos.

¿Tiene traumas de niñez? ¿Enfermedades extrañas? ¿Tira tan rico que tiene miedo de abrumarte? #OjaláSeaEsoSeñor

En realidad…hay algo sobre ti que no le cuadra. Algo sobre ti le genera inseguridad. Tú eres la causante de que esta historia no deje de estar en puntos suspensivos. TÚ. Tú, que le ves la cara, que le has demostrado una y mil veces cuanto te importa, que has vuelto con la bolita cada vez que te la ha lanzado lejos, que tienes tatuada esta cara de idiota modelo cuando lo miras y hablas de él como el ser humano más perfecto que ha agraciado este mundo y que no se apellida Gosling.  TÚ, de alguna bizarra manera, no le convences. Y no es que te diga que no eres suficiente, no no no no no noup nou nou nou, es solo que, bueno, necesita más evidencia (aún) para tomar su decisión.

Yo no te digo que no tengas tu buen par de defectos. Claro que los tienes. Todos somos hasta las huevas de alguna manera y las personas tienen derecho a no querer tener algo contigo y darle “a la izquierda” a tu foto #TinderTodoLoSabe.

Pero este no es ese caso, aquí lo que tienes es al famoso “eterno todavía”: alguien que parece estar siempre a punto de, que está lleno de razones por las que le encantas como persona y aún así, no son suficientes para querer tener una relación contigo. Y es malo, es tóxico porque te hace sentir que tienes el control, que si tú cambias esto o aquello, si eres más así o asá, las cosas pueden cambiar y por fin llegar a donde quieres que lleguen.

Es una ilusión, hermana, todo eso. Es la película feliz que él te proyecta para que sigas motivada pero es una fantasía, un oasis. No hay nada después de esa línea de meta más que nuevos grados de incertidumbre e inseguridad. Y lo peor es que aún así lograras tu objetivo (eso no sonó NADA patético) ya empezaron con el pie izquierdo, porque nada bueno o bonito nace de no sentirse suficiente.  

Mi pregunta es, ahora que ya te deprimí… ¿por qué no estás enojada?

“No sé, porque pobeshito, fácil ni se ha dado cuenta”

#CierraElPico y déjame decirte por qué estar enojada:

Porque él cree que puede extender indefinidamente el periodo de “free trial” y seguir usando todas las funcionalidades, sin comprar la app.

Porque estás empezando a considerar que es válido el tener que CONVENCER a alguien de estar contigo.

Porque te sigue vendiendo el cuento del amigo cuando un amigo no te hace daño, no te pone en lista de espera, no te hace dudar sobre ti misma.

Porque pediste una hamburguesa y las papas llegaron aguachentadas y no mandaron extra ají (ok, esta es un poco off topic pero igual llega al huevo).

Porque todo gira alrededor de lo que él quiere, necesita y le falta pero tú debes mantenerte esperando sentada, con tu numerito en la mano, viendo videos perdedores a ver si algún día te toca a ti pedir lo que quieres.

Ok, entonces, ahora que estás un poco irritada: agarra tu teléfono, llama a tu amiwi y déjale claro que “mucho mérito pa tan poco premio”.